Por Pierre Maillard
Léan bien esta cantidad: 4.045.444 euros.
Esta astronómica cifra ostenta el récord absoluto
en subasta y se pagó en 2002 por un
Patek Philippe World Time de platino, fabricado
en 1939. Los pocos ejemplares de esta
complicación, especialmente de los años 40 o
50, alcanzan en las subastas precios que rondan
los 600.000 euros. A la vista de las valoraciones,
podemos afirmar que estos relojes
son los más valorados del mundo.
De entre todos los modelos World Time de Patek
Philippe, los más solicitados por los coleccionistas
son los que poseen un cloisonné pintado
a mano en el centro de la esfera. A lo largo
de los años, los motivos del esmalte han ido variando:
unas palmeras, faros solitarios, etc. Pero,
sin duda, el más popular ha sido y es el que representa
un estilizado mapamundi. Es comprensible,
ya que la imagen se corresponde muy adecuadamente
con la vocación del guardatiempos.
WORLD TIME
Un mecanismo diseñado
a principios de los años 30
Fue el muy dotado – y modesto – relojero
Ginebrino Louis Cottier quien desarrolló el
primer mecanismo que medía la hora mundial.
Su sentido de la oportunidad no podía haber
sido más agudo ya que los relojes de lujo
dejaron de estar de moda tras la crisis del 29.
Trabajando solo, Cottier se inspiró en los
primeros viajes en avión y en las telecomunicaciones
internacionales para diseñar un reloj
que fuera capaz de indicar las diferentes zonas
horarias del planeta. Utilizó un bisel giratorio
sobre una esfera en la que estaban grabados
los nombres de las principales ciudades del
globo. Cottier entonces se dirigió con su
invento a Patek Philippe y la marca Ginebrina
lo patentó en 1959 con el número 340191.
En 1999, Patek Philippe desarrolló una nueva
patente, un mecanismo que optimiza el Calibre
240 HU desconectando el sistema de hora
mundial, compuesto de dos discos, uno con las
ciudades y otro con 24 horas, del tren de
engranajes del reloj. La precisión del calibre y
el desplazamiento de la manecilla del minutero
ya no se veían afectados en el momento de
efectuar el cambio de un huso horario a otro.
Veamos ahora como funciona un World Time.
Una complicación práctica
La genialidad del invento de Louis Cottier
estriba en su sencillez. La complicación World
Time, no solo es sumamente práctica sino que
es muy fácil de usar.
La hora local, indicada por las manecillas de
las horas y los minutos, se refiere siempre a la
localidad que aparece en posición de las 12
en el disco de ciudades. El ajuste de la hora se
hace mediante una corona que trabaja en
conjunción con el disco de 24 horas. Como la
escala es de 24 horas no hay confusión posible
sobre si es de día o de noche. Además,
para diferenciarlos más claramente, el día y la
noche tienen diferente color y se ven unos
símbolos de sol y luna.
Para cambiar de una zona a otra se debe
accionar el pulsador situado a las 10. A cada
pulsación la manecilla de la hora avanza un
paso (una hora) mientras que los discos de
ciudades y de 24h. se atrasan una zona. Si
pulsásemos 24 veces consecutivas,
volveríamos al punto de partida.
El calibre 240HU es un movimiento
automático que oscila a 21.600 vibraciones
por hora. Lleva un péndulo Gyromax y un
resorte plano. Su mini-rotor unidireccional de
oro de 24 quilates va completamente integrado
en la pletina. El reloj, por supuesto,
ostenta el distinguido Poinçon de Genève.