Maurice Lacroix acaba de presentar un reloj verdaderamente excepcional. Mientras hemos tenido noticias suyas
por espacio de un año – más exactamente, sabíamos que estaba en camino – no nos habíamos hecho una idea
muy precisa de lo que iba a ser. Maurice Lacroix ha ido generando expectación de forma muy habilidosa sobre
su nuevo modelo, dejando que la información se filtrara en pequeñas dosis, provocando un crescendo de suspense
y tensión a lo largo de sus, por ahora, cinco actos.
Por Pierre Maillard
Acto 1º: BaselWorld 2007
Unos treinta periodistas de todo el mundo son
invitados, uno por uno, a visitar el stand de
Maurice Lacroix donde acceden a un pequeño
habitáculo que recuerda el interior de una cápsula
espacial futurística. En el centro encuentran
una aparentemente inofensiva mesita baja. En la
pantalla de una de las paredes aparece proyectada
la película de título “¿Los mecanismos
pueden recordar?” Esto nos aclara un poco el
tema, pero lo que sigue nos conduce a confusión
y misterio… Una especie de bola de billar acelera
deslizándose a gran velocidad a lo largo de un
carril suspendido en el vacío, donde flotan unas
imágenes que representan los diferentes tiempos
en la vida. La bola se entreabre y muestra sus
complicadas entrañas, de las que surge un brazo
articulado con una pinza en el extremo, con la
que pellizca una de las imágenes flotantes. La
bola vuelve a deslizarse por el carril hasta detenerse
para depositar la imagen en lo que parece
ser un círculo mecánico. Llega otra bola, equipada
con un ojo lenticular, retrata la imagen recientemente
depositada, tras lo cual se aleja velozmente.
Las bolas comienzan a cruzarse unas con
otras, una pasando imágenes, otra retratándolas,
etc.
PRIMER ACTO
El film termina y de la mesita baja surge una
caja de cristal. En el centro se halla un reloj de
diseño insólito. Pero apenas da tiempo a inclinarse
para verlo mejor cuando la caja desaparece
de nuevo dentro de la mesita. Frente a
nosotros, Philippe Merk, el Director General, y
Sandro Reginelli (Product Manager) esbozan
una enigmática sonrisa. Las estudiadas
respuestas a nuestras preguntas son sucintas.
“Sí, un mecanismo puede recordar y nosotros
lo demostraremos con nuestro Mémoire 1.”
Todo lo que podemos averiguar es que el misterioso
mecanismo es un cronógrafo de tan
solo dos manecillas: minutos y segundos y un
visor de horas en un disco. Accionando un pulsador
integrado en la corona, el reloj pasa
instantáneamente de la función de tiempo a la
función de cronógrafo que utiliza las mismas
dos manecillas para indicar las tomas de tiempos.
A una nueva presión sobre el pulsador el
reloj retorna al modo horario sin detener el
cronógrafo, que sigue contando para que el
usuario pueda volver a mirarlo a voluntad.
Entre estos dos modos, que utilizan las mismas
dos manecillas para expresarse, no se producen
pérdidas de memoria. De momento no nos
dirán mucho más y no nos darán detalles de
este extravagante mecanismo. Bien, excepto
uno: lo componen 537 piezas.
Acto 2º: Un movimiento
que funciona hacia atrás
Debimos esperar muchos meses para saber
más detalles acerca del Mémoire 1. El círculo
mecánico de la primera película se ha transformado
en un movimiento mecánico
automático. Pero aparece tan brevemente
que seguimos sin comprender lo que sucede.
Se nos dan algunas explicaciones adicionales
que, lejos de aclarar las dudas, lo que hacen
es plantear numerosas incógnitas.
Nos dicen que el movimiento, el Calibre
ML128, ha sido creado y desarrollado por
completo en Maurice Lacroix. Pero, oh sorpresa,
¡los engranajes giran en sentido contrario
a lo habitual! Nos dan una explicación,
y es que el resorte está enrollado en el eje del
barrilete de derecha a izquierda y no como es
habitual de izquierda a derecha. Esto implica
que el tren de engranajes que transmite la
potencia al órgano regulador gira a la inversa
antes de proveer de energía al escape. Ahora
tenemos claro el “como” pero no el “porqué”
el movimiento tiene que girar marcha atrás.
La respuesta a esta y otras preguntas deberá
esperar…
Aún sin haber visto el reloj al completo, nos
informan de algunos de los detalles técnicos y
de diseño. El rotor es exocéntrico, pequeño y
asimétrico. También sabemos que será de un
material pesado, el tungsteno. Pivota sobre un
cojinete de bolas diseñado especialmente para
este calibre y se arma de forma bidireccional.
Este rotor trabaja directamente en reversa a
través de un trinquete “mágico” que optimiza
los movimientos de muñeca del usuario. A
causa de sus reducidas dimensiones, el rotor
permite una buena visión de los órganos internos
del Mémoire 1 que están decorados y
recubiertos de una capa de PVD tantalizado.
Un último detalle, de carácter estético pero
también técnico, es que las gemas del
movimiento son blancas y transparentes.
Aparte de la belleza que pueda emanar su
transparencia, además le permite al relojero
supervisar mejor los engranajes y controlar a
simple vista la cantidad de lubricante que le
aplica a la cavidad de la joya. Para saber más,
deberemos esperar al tercer acto.
SEGUNDO e TERCER ACTO
Acto 3º: Todo o Nada
En septiembre de 2007 nos llegan unas pocas
migas de información nueva. Maurice Lacroix se
reafirma en su voluntad de producir este reloj. No
se trata, en ningún caso, de conseguir un golpe de
efecto técnico, sino que el objetivo debe ser la
creación de una pieza que deberá tener reservado
un lugar en los anales del arte y oficio relojero.
Esta determinación coincide claramente con la
estructura de una estrategia a medio plazo para
ascender de posicionamiento en el mercado, para
conseguir la verticalización industrial del fabricante
y de construir la propia imagen de marca. La intención
es crear una gran marca que, en un futuro
próximo,penetre en el selecto club de las más prestigiosas
firmas. Con el Mémoire 1, Maurice Lacroix
se pone en el camino que la lleve a conseguir sus
ambiciosas metas.
Nos llegan unos pocos detalles nuevos. El primero
hace referencia a un sistema denominado de
vaivén que ha sido patentado. Gracias a un pulsador
en la corona se pueden seleccionar alternativamente
los dos modos de funcionamiento.El indicador
de qué modo se está usando es una
manecilla situada a las 3. El accionamiento, detención
y puesta a cero del cronógrafo se hacen de la
forma más tradicional,con los pulsadores ubicados
a las 2 y a las 4.
El Mémoire 1 equipa un dispositivo accesorio que
suscribe el principio de “todo o nada”de los repetidores
de minutos, en el que la sonería se desengancha
sólo si la cremallera es empujada a fondo.
Este dispositivo permite la perfecta sincronización
de movimientos durante los cambios de modo
(tiempo o crono) y supervisa la exactitud de las
indicaciones memorizadas. Cuando se selecciona
el mecanismo de vaivén, el mecanismo de conexión
“todo o nada” acciona los tres sistemas de
memoria que corresponden a las horas, minutos y
segundos.
¿Pero cómo funciona todo esto? Ya que, tal
como nos han dicho, el reloj también muestra
la fecha en un indicador totalmente nuevo y
original, el modo de funcionamiento de todo
ello se nos escapa y quizá deberemos esperar
al próximo cuarto acto para quedar iluminados
al respecto.
Acto 4º: Nos vemos en Shanghai
Para el cuarto acto nos invitan a Shanghai, lugar
donde va a ser desvelado finalmente el Mémoire
1. ¿Y por qué Shanghai, se preguntarán ustedes?
La respuesta nos viene revelada por la organización
elegante, brillante y creativa del evento
mismo. Más allá del descubrimiento del propio
reloj, el mensaje emitido por la marca es diáfano:
al organizar el evento en el corazón de una de las
metrópolis de mayor crecimiento del mundo,
Maurice Lacroix declara sus intenciones de conquista
sobre nuevos mercados y territorios.Pero si
la intención es obvia, el método no deja de ser
sutil. La herencia cultural ancestral de China se
yuxtapone a la innovación y la vanguardia del
futuro.
CUARTO ACTO
Así, por ejemplo, cuando volvemos de una excursión
a un pueblecito de la China ancestral, lo
hacemos en el tren magnético más rápido del
mundo.Al visitar la obra de lo que será el edificio
más alto de Asia nos llevan en coches antiguos de
los años 30 a un restaurante que fue, en la etapa
de las Concesiones Internacionales, el consulado
del Reino Unido. El show previo a la presentación
del reloj combinó a un grupo de abueletes chinos
haciendo tai-chi con otro grupo de jóvenes acróbatas
urbanos. Y es que este es exactamente el
posicionamiento que está buscando Maurice
Lacroix, la maestría en el arte relojero más tradicional
pero infundida del espíritu más vanguardista.
Y, finalmente, se alza el telón para descubrir el
reloj que tan brevemente entrevimos seis meses
atrás. Como lo describe Sandro Reginelli,“en este
reloj todo derrocha modernidad, sencillez y
pureza. Ese es su punto fuerte.Aunque se trata de
una pieza extremadamente complicada, su apariencia
a simple vista es de sencillez. Sin pecar de
extravagante al mismo tiempo es extraordinario.
No resulta interesante o atractivo por su tamaño
o por la presencia de metales coloreados, o por la
adición de decoraciones técnicas o estilísticas
innecesarias. Todo se basa en la simplicidad
extrema de su función de memoria. En este caso,
estamos ante una “gran complicación” que no
tiene aspecto de complicada.”
La caja de oro blanco se ha construido en diversos
niveles. Una de Las primeras cosas que nos
llaman la atención es la angulosa aguja segundera
que recorre la esfera por encima de la escala
ubicada en una franja lateral alrededor del
costado de la caja. La esfera propiamente dicha
está dividida en diferentes niveles. En la parte
exterior de la misma gira el disco horario transparente,
fabricado en un material inhabitual en
relojería. Se trata de un cristal mineral de densidad
mayor que el zafiro común. El siguiente aro
desciende en pendiente con la abertura de la ventanilla
de la fecha perfectamente visible. Luego
viene la esfera central con la aguja de minutos y
segundos, que tiene una ventanilla que muestra
el modo seleccionado. Una abertura a las 6 permite
ver la parte superior del mecanismo de la
memoria de segundos. La correa de piel de cocodrilo
va completamente integrada en la caja
mediante un sistema de bisagras. El acabado es
espectacular y alterna zonas pulidas como un
espejo con zonas satinadas, lijadas o “microbillée”.
Estamos realmente impresionados, pero
deberemos aún esperar para saber exactamente
cómo funciona todo esto.
Acto 5º: BaselWorld 2008,
se acabó la espera
Al final, las cosas van quedando claras. Con sus
537 componentes, el Mémoire 1 es el reloj de tres
manecillas más complicado que se haya hecho
nunca. Repasemos algunos de los principales elementos
del mecanismo de memoria que van integrados en un movimiento que a su vez ha sido
expresamente desarrollado para este guardatiempos.
Su escape suizo se desarrolló específicamente
para los requerimientos específicos de
esta complicación y su órgano regulador transparente
y ajustable oscila a 28.800 alternancias
por hora. Véanse más detalles del Acto 5º,
más arriba.
El Mémoire 1 posee tres mecanismos de memoria en
consonancia con el tipo de función. El mecanismo
para las horas está a las 12, el de los minutos a las 9
y el de los segundos a las 6. Este último es visible a
través de una abertura en la parte inferior de la esfera.
Cada uno de los mecanismos de memoria está formado a su
vez por tres componentes principales. En la base está el
engranaje de transporte que ejerce la conexión entre el
movimiento y la complicación. El segundo dispositivo es el conjunto
de cronógrafo con todos los elementos que aseguran el
funcionamiento de un cronógrafo tradicional, incluidos el
acoplamiento y el corazón del cronógrafo, que permite la puesta
a cero del cronógrafo. El tercer componente es el bloque de
modo, que contiene el núcleo de la memoria del cronógrafo,un
engranaje intermedio con dos levas de martillo que memoriza
el tiempo y un engranaje de transporte intermedio móvil.
Un sistema excepcionalmente complejo es el responsable de
conmutar entre las memorias según el modo seleccionado.
Una de las levas de martillo recupera la información o bien
desde el núcleo de la memoria del reloj (mostrando la hora) o
bien desde la memoria del cronógrafo (mostrando la toma de
tiempos). Cuando la leva superior activa el núcleo “Tiempo”,
las dos levas se encuentran opuestas pero separadas por el
engranaje móvil de transporte. Entonces, la leva inferior libera
el núcleo de memoria “Chrono” y viceversa.