Por Carles Sapena
Barcelona - En el corazón del nucleo antiguo de la ciudad de Reus, en la calle Monterols, no lejos del lugar donde vivió parte de su infancia y algunos dicen que también nació Antoni Gaudí, nuestro genio universal, está enclavado el establecimiento que fundó Jaume Pamies hace ya 53 años. Esta larga trayectoria en el mundo de la joyería y relojería locales, tuvo un determinante punto de inflexión cuando Rubén Pamies, en 1997 toma las riendas del negocio familiar, al que inmediatamente le impone un peculiar sello que imana directamente de su personalidad proteica y polifacética. Hombre apasionado del coleccionismo, bibliófilo, buscador incansable e insaciable curioso, contacta en pocos años con el núcleo más activo de la creación relojera independiente en Europa. Pronto hace accesible en su establecimiento en Reus a un público cada vez más exigente, conocedor y lejano, piezas de Vianney Halter, Michel Jordi ó Giuliano Mazzuoli, por citar solo algunos, y de una manera natural y pausada consigue complementar estas piezas de autor con una amplia oferta de firmas independientes: Wyler, Speak-Marin, Graham, Vogard ó Richard Mille, y lógicamente la firma Rey entre las manufacturas independientes: Patek Philippe, cuyo amplísimo catálogo, generoso en versiones y variaciones de sus modélos, que permiten que su pasión de coleccionista, se transmita con energía a sus clientes. No en vano distribuye en exclusiva las piezas de la manufactura Ginebrina en su ámbito geográfico. La relación con sus clientes, a veces venidos de muy lejos, es una relación privilegiada, la que se establece entre personas con intereses y pasiones comunes.

