Por Pierre Maillard
La tecnología del Spring Drive ha abierto nuevos horizontes al combinar de manera ingeniosa y espectacular lo
mejor de la relojería mecánica (un rotor genera energía eléctrica, mecánica y electromagnética) con el radicalmente
nuevo órgano regulador trisincrónico
Uno de los múltiples adelantos que surgieron
del proyecto de investigación que durante 25
años se desarrolló en Seiko fue la notable
mejora en la precisión de este guardatiempos
absolutamente silencioso cuyas manecillas se
deslizan tan suave e inexorablemente como
el tiempo mismo. Mantiene una precisión del
orden de +/- un segundo al día (compárese a
los -4/+6 segundos al día que tolera una certificación
COSC).
Presentado en 2005, el Spring Drive ha contado
con variantes tales como el indicador de
fases lunares, un cronógrafo y, no podemos
dejar de recordar, el excepcional Credo Spring
Drive Sonnerie. Este año, en Baselworld, Seiko
presentó un sensacional Spring Drive que
demuestra sobradamente el ingente potencial
de esta tecnología: el Seiko Spring Drive Spacewalk.
Vértigo Espacial
Esta obra maestra se presentó por vez
primera al público en BaselWorld 2008, en el
nuevo stand de Seiko, The Cube.
Posteriormente, en octubre de 2008, saldrá al
espacio a bordo de la nave Soyuz TMA-13
desde el cosmódromo de Baikonur en
Kazakhstan. No irá solo, por supuesto, sino en
la muñeca de Richard Garriott, el sexto astronauta
privado de la historia. Pero, lo más
destacable es que, si todo va según los
planes, estará sobre el mullido guante
izquierdo de Garriott cuando éste salga a dar
su paseo por el vacío, el primero para un “turista
espacial”.
Cuando surgió el proyecto de equipar a Richard
Garriott con un reloj que pudiera funcionar óptimamente
durante el vuelo espacial y además
ser capaz de funcionar en el vacío absoluto
durante su permanencia en el exterior de la
nave, los ingenieros de Seiko se fijaron rápidamente
en los Spring Drive, por razones de
seguridad y fiabilidad. Se convencieron de que,
no siendo posible utilizar un reloj operado con
baterías, la tecnología Spring Drive se ajustaba
idealmente a los requisitos de una misión tan
especial, en la que debería soportar variaciones
severas de temperatura desde -20º hasta 70º
centígrados.
Muchas Novedades
Los ingenieros desarrollaron una caja nueva,
partiendo de la experiencia de la marca en los
relojes de inmersión, que implica soportar presiones
a profundidades de hasta 1000 metros.
Los relojeros de Seiko construyeron el Spring
Drive Spacewalk para ser muy hermético y para
que pudiera soportar las grandes oscilaciones
térmicas. Para poder mantener la estanqueidad
en el intenso frío espacial, desarrollaron nuevos
tipos de membranas sellantes hechas de materiales
especiales recubiertos de caucho.
Para ser utilizable en la misión espacial, el
reloj debía ser tan robusto y ligero como fuera
posible, resultando la elección obvia la del
uso de titanio de alta densidad. Se diseñó la
caja para que tuviera un volumen mínimo
para una esfera lo más grande posible a fin de
facilitar su lectura. Los ingenieros debieron
desarrollar nuevos instrumentos de control
numérico que fueran capaces de tallar las
cajas de laterales rebajados, lo que reduce su
volumen en un 30 por ciento.
Los controles del cronógrafo se situaron en lo
alto de la caja, a ambos lados de una gran
corona central situada a las 12, para que
pudieran ser manipulados con los grandes
guantes protectores puestos. El requisito de
una óptima capacidad de lectura de la esfera
marcó las líneas del diseño de la misma. Los
subdiales del cronómetro se agruparon en lo
alto de la esfera y las manecillas e indicadores
horarios se trataron con abundantes capas de
Lumibrite, obteniendo así una esfera hasta
tres veces más brillante que en un reloj normal.
El reloj mostrará la hora de la estación
espacial y la hora de la base terrestre la indicará
la gran manecilla azul que recorre el
anillo exterior azul cada 24 horas.
Se necesitaron más de tres años de investigación
y desarrollo para obtener finalmente
este resultado. En el proceso, los técnicos de
Seiko ensayaron muchas ideas en cuanto a
materiales, formas, luminiscencia,
estanqueidad, robustez, etc. Aún así, el objetivo
del proyecto no era comercial. Como
manifiestan los directivos de Seiko, “se
aceptó encarar el reto sencillamente porque
se trataba de un desafío difícil de superar.”
Pero las ideas, el savoir-faire y los materiales
desarrollados en este proyecto tendrán, de
buen seguro, aplicaciones en relojes futuros.
Se producirán seis unidades del Spring Drive
Spacewalk y dos de ellas se entregarán a
Richard Garriott para su misión espacial, mientras
que los otros cuatro serán subastados, una
vez concluida la misión, y los ingresos obtenidos
donados a obras de beneficencia.
Una historia de familia
La odisea de Richard Garriott durará una semana
completa. Durante este lapso de tiempo,
paseíllo espacial aparte, llevará a cabo una
serie de experimentos, especialmente en el
ámbito del crecimiento de cristales de proteínas
en el espacio, técnica de grandes aplicaciones
médicas en la tierra.
El encuentro entre Richard Garriott (un gurú
mundial de los videojuegos pero también un
experimentado aventurero) y Seiko se
remonta a la época en que el padre de
Richard, Owen (un astronauta de la NASA
experto en experimentación científica que
hizo dos viajes, uno al Skylab en 1973 y otro
al Spacelab en 1983), pasó 70 días en el
espacio llevando un Seiko en su muñeca.
Nos encontramos, pues, ante un acuerdo de
cooperación de segunda generación entre la
marca japonesa y la familia Garriott. En
cambio, es la primera vez que un Seiko va a
dar un paseo por el exterior de la nave, un
hito histórico para el Spring Drive, el reloj
que originó la “revolución silenciosa” y que
“refleja la verdadera naturaleza del
tiempo.”
Source: Europa Star April-May 2008 Magazine Issue