Al día de hoy, solo las marcas relojeras menores
venden sus productos por internet. La teoría comúnmente
aceptada dice que los relojes menos costosos
pueden ser vendidos en internet sin ningún problema
(algunas marcas llevan años haciéndolo) mientras que las
marcas más exclusivas y lujosas no es conveniente que lo hagan.
Efectivamente, solo una mínima parte de las marcas de más nivel
venden hoy en día por internet.
La teoría es válida para hoy, pero el mercado en internet crece día a
día. Internet se ha convertido en el lugar donde se compran toda clase
de bienes: libros, electrónica,DVD, material deportivo y, como no, relojes.
Las predicciones apuntan a que seguirá creciendo y la puntillosa
negativa de las principales marcas suizas a vender en la red deberá ser
revisada tarde o temprano.
El mercado, hoy
La actitud de los grandes de suiza de prohibir las ventas online deja en
manos de los distribuidores no autorizados, revendedores turbios y
piratas declarados la absoluta totalidad del mercado. Eso, evidentemente,
no puede ser bueno, pero es lo que hay hoy.
“Cada día hay más comercio de relojes de lujo en internet,” nos dice
Marc Rabinowitz, presidente de Mark Time (Aaronswatches.com). “El
primer motivo es que a la gente le encanta ahorrarse un dinero y en
internet suelen encontrarse los relojes por un precio sensiblemente
inferior. Cuánto más caro es un reloj, más posibilidades hay de encontrarlo más barato en internet. Si se desea adquirir un reloj de 125 se pueden ahorrar 30 pero si quieren un reloj de 3000 pueden ahorrarse
mucho más. El hecho de no poder ver y tocar el reloj es motivo de
preocupación para algunos, pero otros muchos ya se han acostumbrado
a esta sensación. Incluso para otros, comprar en internet se ha
convertido en un estilo de vida. Cuando la gente compra por internet
con su tarjeta de crédito se siente más segura por la confianza que le
genera su tarjeta.
“La mayoría de los relojes que vendemos proceden de distribuidores
autorizados tanto de los EEUU como de ultramar. Desde el punto de
vista de los fabricantes, nosotros no somos distribuidores autorizados.
A ciertas personas les importa que no seamos distribuidores autorizados,
pero solo representan un 10 o un 20 por ciento del total. En el
fondo lo que importa es que se trate del mismo reloj, lo compre en la
relojería de la esquina, en unos grandes almacenes o en un establecimiento
de reconocido prestigio. En algunas ocasiones, los fabricantes
no quieren atender la garantía y es por eso que ofrecemos a nuestros
clientes nuestro propio centro de asistencia técnica. Garantizamos
todos los relojes por tres años, algunos hasta por cinco y, como
disponemos de nuestro propio centro, ofrecemos un mejor y más
rápido servicio técnico. Podemos atender los servicios prestamente en
diez días y no como es habitual en muchas compañías suizas que se
demoran ocho semanas. Estamos ahí para ayudar al cliente si este
tiene algún problema con su reloj.”
Internet puede apuntarse gran parte del mérito en el renacimiento
de la relojería que se está viviendo hoy en día. “Internet ha ayudado
a educar a los consumidores y ha transformado la vida de
muchas personas que se han convertido en apasionados coleccionistas
de relojes,” nos comenta un distribuidor online autorizado
que desea permanecer en el anonimato. “Ahora los consumidores
no se ven obligados a personarse en una tienda para ver los
modelos. Aportan más dinero a la industria. Se de buena fuente
que algunos de los más grandes mayoristas están comprando
directamente a la fábrica. Se trata de piezas en catálogo y son las
que más miedo da al comercializarlas en la red porque me preocupa
que el cliente pueda ser un comprador secreto del fabricante
que esté intentando rastrear la pista del producto. Luego
están los restos de serie, los descatalogados y los relojes usados.
No estamos infringiendo ninguna ley por vender estos relojes en la
red.”
“En vez de luchar contra internet, las marcas deberían estarnos
agradecidas y aprender de los que estamos en la red,” nos sigue
explicando. “Las marcas no están funcionando bien desde sus
websites. He recibido bastantes quejas procedentes de clientes
que se lamentan de haber visitado el website del fabricante y de
no haber sido capaces de encontrar lo que buscaban.Acceden a mi
página donde pueden navegar sin problemas. He tenido visitas en
mi website que han hecho su investigación, han hallado lo que
buscaban, con su número de referencia y todo, y que luego han ido
a comprar el reloj a un distribuidor autorizado.”
A modo de ejemplo, nos expone lo siguiente: “Un cliente buscaba
un reloj concreto de uno de los grandes fabricantes. Llamó al distribuidor
oficial de su localidad quien a su vez se puso en contacto
con el cuartel general de la marca en EEUU para intentar obtener
el reloj que valía 32.000 Û. A pesar de sus intentos no pudieron
conseguirle el reloj.Yo, en cambio, se quién tiene uno de esos relojes
y se lo puedo suministrar (tengo 15 fuentes de Franck Müller) y,
además, le voy a hacer un 32% de descuento.
Buscando otros caminos
Vialuxe debutó hace nada, en noviembre de 2007, y su objetivo
reconocido es el de ayudar a los fabricantes a cerrar la brecha existente
entre las tiendas de ladrillo y las virtuales de internet.
“Habíamos estado en los inicios de Yahoo! y además, desde los nueve
años ya era un fanático de los relojes,” nos confiesa Lawrence Kosick,
Presidente y Director General de Vialuxe. “De mis tiempos de Yahoo!
ya sabía que no había mucha información oficial disponible online.
Cuando intentaba comprar algo, solía hacer una búsqueda online por
marcas pero la información que obtenía seguía siendo no-oficial. Soy
un cliente, un consumidor, alguien que adora los relojes y que, sin
embargo, no puede obtener información fiable de la red.”
“Mi socio, Med Taylor, y yo decidimos hacer alguna cosa acerca de
relojería en internet. Me convencí de que, del mismo modo que hace
diez años un consumidor buscaba algo en internet acerca de viajes, o
libros o software, ahora bien podía estar buscando información para
comprar bienes de lujo.”
Vialuxe es, por el momento, un website puramente informativo, no
un portal de ventas por internet, porque se ha comprometido a ser
consistente con las políticas online de los fabricantes.“La mayoría de
las marcas no autorizan a sus distribuidores a vender online,” nos
dice Kosick. “Vamos a tener que colaborar con ellas y esperar a que
estén dispuestas. Para algunos fabricantes el cambio de actitud va a
ser inminente; otros tardarán más. Creemos que el punto de inflexión
se dará en 2008.” Algunas marcas como Bulgari, Hermès y otras
pocas están proponiendo ventas en sus websites, es decir, venden
directamente. En su inmensa mayoría, la red de distribución en los
EEUU no tiene permiso para vender online.
De acuerdo con los datos que ha compilado Vialuxe, el consumidor
americano inicia la investigación de su proceso de compra en
internet. Es ahí donde empieza a concentrarse la demanda. Un
portal como Amazon.com, por ejemplo, ha visto incrementar sus
ventas de relojería y joyería en un 100 por cien año tras año. “El
consumidor de los EEUU ya está habituado a comprar online,”
insiste Kosick. “El reto está en que, debido a que las marcas no
tienen políticas de presencia online consistentes, quien se está
haciendo con el mercado es la distribución gris. Debemos convencer
a los fabricantes y a la red de distribución oficial de que
aspiren a una mayor presencia en estos puntos de acceso en los
que los consumidores suelen iniciar su investigación online para
que puedan hacer todo el proceso de compra con seguridad.”
“Amazon es una gran empresa y un excelente negocio. En las
mentes de los consumidores norteamericanos, Amazon es el estándar
del comercio online. Cuando se enteran de que, en relojería,
Amazon comercia con la distribución gris, quedan cogidos un poco a
contrapié. El reto para la red de distribución oficial es el de convencer
a los consumidores de que comprar en los establecimientos oficiales
es la opción correcta. Debemos cooperar con las marcas para convencerlas
de que deben estar disponibles, presentes y posicionadas
para cuando los consumidores se conecten.”
Según Kosick, cuando la gente se conecta y hace una búsqueda,
el 70 por ciento de la información que obtienen procede del mercado
gris, la falsificación o la réplica. Kosick lo compara a un
escenario de un teatro en el que hay un micrófono solitario: en
ausencia de las marcas, los que cogen el micrófono y hablan son
los del mercado gris.
“Los fabricantes pueden corregir esta situación permitiendo a sus
agentes oficiales que vendan en internet. La cuestión de la exclusividad
geográfica es la que plantea la solución más problemática.
Internet le cede el poder de decisión al consumidor final y éste puede
comprar desde cualquier ubicación geográfica y dispone de recursos
para comparar y regatear con centenares de distribuidores. Si
miramos otras categorías de productos – libros, música, viajes, etc. –
este tipo de negocios han sufrido transformaciones increíbles en los
últimos años a causa de internet. En cuanto a los artículos de lujo,
con sus considerables precios, y con lo que ha costado construir la
confianza en la compra online, nos encontramos con que el consumidor
americano que busca un lugar fiable donde comprar, no es
capaz de encontrar ni un solo website de confianza.”
“Cuanto más se tarde en atacar el problema y cuanto más se
demore la entrada en juego, tanto más se habrá acostumbrado al
cliente a discutir el precio y a tratar con compañías como Amazon
para sus compras de artículos de lujo. Acabaremos siendo
responsables si tardamos demasiado en reaccionar y dejamos
que todo esto se convierta en un bazar donde se regatean y saldan
las cosas. Siento una estimación muy profunda por la relojería
y sería trágico permitir que esto le suceda a esta magnífica
industria. Cuantos más clientes rebusquen y compren online, más
derecho tienen a que se les trate como una nueva especie de
compradores. La gente está decidiendo con el ratón en la mano.
Podemos intentar convencerles de que deben pasar por la tienda,
pero los clientes de más alto nivel son reacios a abandonar sus
despachos o sus hogares, así que deberíamos contemplar la posibilidad
de que ambos métodos coexistieran, la tienda física de
ladrillos y la virtual en internet.”
Mientras transcurren el año 2008 y los años venideros cada vez es más
evidente la necesidad que tienen los fabricantes de relojes de lujo de
plantearse una estrategia con respecto a sus ventas por internet. La
actual estrategia de no-ventas en internet no está funcionando, es
obvio, aunque no se ha convertido aún en un problema insalvable. La
mayoría de las marcas se van haciendo a la idea de que esto debe ir
cambiando, o bien a base de vender sus relojes directamente, online y
a plena tarifa o bien permitiendo a sus distribuidores autorizados que
hagan lo mismo por su cuenta.
Deberíamos poner remedio a esta situación.
Fabricantes y detallistas deben ponerse de acuerdo y decidir conjuntamente
la estrategia a seguir para vencer el reto y la oportunidad que
representa internet.