Primero fueron los relojes complicados, luego vinieron los ultracomplicados. El tamaño de los guardatiempos se
hizo más y más generoso y más adelante vinieron recubiertos de diamantes. Por si esto no fuera poco, ahora
vemos como emerge una nueva categoría de marcas que están creando piezas verdaderamente excepcionales. Son
los Súper-relojes, destinados a los súper-ricos.
uno de los efectos de la globalización ha sido la
eclosión de una nueva clase social internacional
que podríamos bautizar como “los nuevos billonarios”,
“los híper-ricos” o, mejor aún, “los
súper-ricos”. Esta nueva categoría, amparada
por la desregulación financiera y alimentada por
los paracaídas de oro, las “stock options” y los
incrementos en el precio del petróleo, no es
exclusiva, ni mucho menos, de los países de la
OCDE. Ha florecido extravagantemente en las
naciones “emergentes” como Brasil, Rusia,
India y China, por ofrecerles solo algunos de los
más significativos ejemplos.
Esta nueva clase mundial tiene una cosa en
común: su insaciable apetito por las cosas
excepcionales, inhabituales y escandalosas. No
debe sorprendernos que la relojería, como productora
de bienes preciosos que tradicional uno de los efectos de la globalización ha sido la
eclosión de una nueva clase social internacional
que podríamos bautizar como “los nuevos billonarios”,
“los híper-ricos” o, mejor aún, “los
súper-ricos”. Esta nueva categoría, amparada
por la desregulación financiera y alimentada por
los paracaídas de oro, las “stock options” y los
incrementos en el precio del petróleo, no es
exclusiva, ni mucho menos, de los países de la
OCDE. Ha florecido extravagantemente en las
naciones “emergentes” como Brasil, Rusia,
India y China, por ofrecerles solo algunos de los
más significativos ejemplos.
Esta nueva clase mundial tiene una cosa en
común: su insaciable apetito por las cosas
excepcionales, inhabituales y escandalosas. No
debe sorprendernos que la relojería, como productora
de bienes preciosos que tradicionalmente
han sido los juguetes preferidos de los
ricos y poderosos, haya ido progresivamente
adaptándose a esta tendencia.
De hecho, la industria relojera ha estado bien
posicionada para triunfar en el sector desde que
u rama más prestigiosa, la relojería mecánica,
ha disfrutado de un auge sin precedentes en
popularidad, a pesar de una tecnología que,
intrínsecamente, ha quedado superada por la
relojería electrónica. Así, el reloj mecánico ha
cambiado su estatus, pasando de ser un objeto
utilitario a una envidiable posición de símbolo
social.Y, en el campo de los símbolos, los súperricos
definitivamente exigen que lo que vayan a
gastar valga la pena. En otras palabras, cuanto
más delirante, más excepcional y más extravagante
es un reloj, mejor.
Esta ansia por lo excepcional ha influido directamente
en el increíble aumento del tamaño de
los relojes de todos los segmentos. Cuánto más
superficie de reloj, más fácil es añadirle complicaciones
y visualizadores inhabituales.
Entre los que iniciaron hace unos años la moda
de los relojes sobredimensionados se encuentran
los raperos norteamericanos. En su día se
mofaron de ellos por su desmesurada afición a
llevar la mayor cantidad posible de chatarra. Sus
críticos, no obstante, dieron prueba de un muy
alto grado de miopía cuando despreciaron esta
moda porqué, solo unos pocos años después,
hasta el segmento más respetable de la relojería
sucumbía a esta tendencia. Estas “locuras”
eventuales acabaron por convertirse en patrón
de moda universal.
El ejemplo de HD 3
En su mayor parte, estos guardatiempos
surgieron de los talleres de relojeros independientes
o de pequeñas empresas que escogieron
trabajar en el segmento de los Súper-relojes. No
les resultó excesivamente difícil ya que,
empezando desde cero, no tenían mucho que
perder.Tampoco temieron desafiar los tabús que
constreñían a las grandes marcas. La combinación
de imágenes digitales, que permite la
creación de las más espectaculares formas, y laf abricación con utillaje de control numérico les
facilitaron enormemente la tarea.
Capture by HD3, Raptorpor HD3
HD3 Group, Idalgo XT-2 por HD3
Bi-Axial Tourbillon por HD3
Con propensión al estilo Art Déco, Jean Dunand
diseña relojes que aspiran a crear un vínculo
entre innovación técnica y artes decorativas.
Encontramos este vínculo en su más reciente
serie de relojes Shakaba, que fusionan influencias
del Art Déco y el arte Egipcio y muestran
una intrigante esfera que combina manecillas,
discos y rodillos de forma muy enigmática.
Técnicamente, Shakaba reúne una colección
ecléctica de complejidades micromecánicas. Es
un repetidor de minutos con sonería de catedral
– una complicación admirable intrínsecamente
– acoplada a un calendario perpetuo cuyas indicaciones
de fecha, día y mes son mostradas por
cuatro pequeños rodillos. Un sistema de transmisión
de 90º totalmente original ha sido desarrollado
para moverlos. Adicionalmente, estos
rodillos – ajustables mediante los dos pulsadores
a ambos lados de la corona (el día se
cambia con el pulsador de las 2 y las otras funciones
del calendario con el pulsador de las 4) y
por un pulsador coaxial a la corona (meses y
años) – saltan instantáneamente a medianoche.
La indicación de año bisiesto también es muy
peculiar. Una pequeña pletina que completa
un giro cada cuatro años ilumina la letra B
para el año bisiesto y los otros años marca 1, 2
o 3 troquelados en la esfera. Las fases lunares
gozan de una teórica precisión de un día por
cada 120 años, y se representan por la
rotación de un disco que oculta o revela la
luna. Otra sutileza es que la indicación de la
reserva de marcha va engranada directamente
al resorte del barrilete y aparece perfectamente
visible en la trasera del reloj. Toda la información
viene integrada en un decorado con separaciones
geométricas construidas a cuatro
niveles distintos y espaciado por secciones
piramidales de oro rosa.
Obviamente, la producción de estas piezas
tan excepcionales es muy limitada dados los
precios en los que se mueven, de los 243.000
Euros del Tourbillon Orbital a los 343.000
Euros del Shakaba. Thierry Oulevay prevé fabricar
40 unidades en 2008. El pasado año se
vendieron seis unidades de otro modelo, el
Grande Complication, con 12 complicaciones
integradas, que se vendieron a 437.000 Euros
cada uno.
Badollet, un recién llegado
La moda de los Súper-relojes sigue atrayendo
nuevos protagonistas a escena y así, hace
poco, Badollet anunció su llegada al mercado.
Los planes del recién llegado, según Aldo
Magada, su Director General, son muy ambiciosos.
Tienen intención de producir más o
menos 100 unidades anuales al precio de
125.000 Euros cada una. Los inversores de la
compañía (coleccionistas e inversores alemanes)
no tienen prisa y apuestan por el
largo plazo.
De momento no han presentado ningún prototipo,
pero se espera la presentación de la
primera colección durante BaselWorld 2008.
Badollet ha anunciado cuatro modelos diferentes
equipados de cuatro mecánicas distintas
– un tourbillon volante (en colaboración con
BNB) con pletina de meteorito, un tourbillon
cronógrafo, un repetidor de minutos y otra pieza
más que por el momento lleva el misterioso
nombre clave de Bambú. Su diseño es muy
peculiar, y todos los elementos del movimiento,
que incluye puentes de aluminio/magnesio, han
sido economizados al máximo. Y eso es todo lo
que nos dirá la marca, por ahora.Además de los
relojes, Badollet ha anunciado la presentación
de otros objetos “relacionados con el tiempo”,
como un reloj de arena mecánico en el que se
reemplazará la arena por un carro de tourbillon.
Los orígenes del nombre Badollet proceden
de una dinastía de relojeros ginebrinos con
ramificaciones internacionales (miembros del
clan Badollet se aposentaron en París, donde
se dice que trabajaron con Breguet, en
Londres y en los EE.UU. donde un miembro
del clan fundó la ciudad de Nueva Ginebra).
Cuando se le pregunta si esta historia familiar
no es más que un pretexto, Aldo Magada
defiende la elección del nombre. Al contrario,
se reafirma al decir que “nos inspiramos en
su historia, en sus orígenes relojeros, para
proyectarnos al futuro. La saga de los
Badollet nos brinda una línea de actuación
definida. Fueron relojeros interesados en los
procesos de industrialización de su época y
que sabían distinguirse a sí mismos por su
continuado interés tecnológico como atestigua
el tratado “La excelencia en la relojería”
publicado en Ginebra en 1889 por Jean
Badollet.” (Este tratado ha estado recientemente
reeditado por la marca.)
Badollet Pocket Watch por Badollet
Esta búsqueda en sus raíces implica un tipo
de relojería que está lejos de los focos,
declara Magada. Contraria a los modelos
espectaculares que están de moda actualmente,
Badollet intenta favorecer la “profunda
reflexión técnica y el alto valor añadido
basado en la calidad de la caja y de los
acabados.” Para conseguir sus objetivos, la
marca ha tejido una densa red de subcontratistas
exclusivos en Ginebra y en la región
del Arco del Jura y no demuestra ninguna
intención de verticalizar la producción a
cualquier precio.
Badollet ha creado su propia oficina técnica
para proceder al desarrollo del movimiento y
la caja. Gradualmente, la marca prevé dominar
lo esencial respecto a las cajas y al servicio
post-venta. Magada insiste especialmente
acerca del servicio a los Súper-relojes de la
marca. Cada unidad vendrá acompañada de
una vasta gama de servicios: completa información
para cada cliente incluyendo su
propia página web personalizada, donde
podrá hacer el seguimiento del proceso de
fabricación; una garantía de cinco años; mantenimiento
periódico incluso a fin de garantía;
recogida y entrega a domicilio por un representante
de la marca; reloj de substitución
durante las operaciones de mantenimiento; y
servicio personalizado de conserjería las 24
horas del día.
Badollet es tan sólo la última de las marcas
decididas a invertir en el sector de los Súperrelojes.
Podríamos decir que es el segmento
más lujoso, pero es un segmento que requiere
que las marcas presenten auténticas
novedades, técnicas o estéticas o, más aún,
en cuanto a servicio y distribución. Es muy
importante poder considerar al fenómeno de
los Súper-relojes como un banco de pruebas
para el conjunto de la industria relojera
“En los tiempos heroicos,” explica Valérie
Ursenbacher, del grupo de diseño relojero HD3
Complication (asociado a Jörg Hysek y Fabrice
Gonet), “empezábamos por hacer un prototipo
para luego medirlo todo con sensores y, finalmente,
tratar de reproducir la forma deseada
con el utillaje disponible. Evidentemente,
estábamos muy limitados. Hoy en día podemos
pasar directamente de mi ordenador, en el que
diseño en tres dimensiones, a las máquinas de
control numérico de las que va a salir la pieza.
Ahora todo es posible.”
La aventura de los tres mosqueteros de HD3
Complication viene muy bien como ejemplo
de la migración a los Súper-relojes. Por formación,
los tres son diseñadores (no relojeros) y
han trabajado juntos durante casi quince
años bajo el liderazgo de Jörg Hysek. En un
momento dado, siguieron voluntariamente a
Hysek en el momento en que éste decidió
vender su primera empresa. Actualmente trabajan
en un pequeño edificio acurrucado
entre viñedos a medio camino de Ginebra y
Lausana. Decidieron que iban a “pasárselo
bien”, en palabras de Jörg Hysek, “y más
desde que la tendencia imperante es la de
hacer piezas realmente especiales.”
Para este trío de diseñadores un poco bohemios
todo sucedió de manera increíble. “Piensen tan
solo que en octubre del 2003 le mostramos un
libro a un detallista ruso en el que habíamos
recogido nuestras propuestas creativas” nos
dice Jörg Hysek, “No contenía más que algunos
esbozos y aún así nos hicieron un pedido por
valor de casi cuatro millones de Euros y un adelanto
para iniciar la producción.”
En el 2004 la producción comenzó con los
dos primeros modelos, el Capture diseñado
por Valérie Ursenbacher y el Raptor creado
por Fabrice Gonet. Estaban compuestos por
dos tourbillons La Joux Perret montados en
cajas de diseño impactante y decoración
futurista. Aunque habían sido conceptualizados
fuera de la caja, por así decirlo, fueron
acabados con el máximo esmero relojero. El
Raptor es el más extraordinario y la pieza que
mejor oculta sus secretos. Cuando se abre su
doble caja encontramos un tourbillon bajo el
cual aparece un segundo movimiento, un
cronógrafo de cuarzo con display digital que
muestra la fecha y un segundo huso horario.
El precio de estos primeros “juguetes” fue de
114.000 Euros para el Capture y 146.000
Euros para el Raptor. Desde luego, no está
nada mal para unos principiantes.
La aventura de la compañía prosiguió en el
2006 con la llegada del Idalgo XT-2 diseñado
por Jörg Hysek. Con la creación de este verdadero
monstruo (mide 65 X 52 mm. por un
grosor de 15 mm.), HD3 Complication dio un
paso al frente yendo más allá de la
preparación de un movimiento preexistente,
creando un verdadero movimiento al servicio
de un nuevo tipo de display. Es la perspectiva
de un diseñador, sin duda, pero este reloj
fusiona cuidadosamente sus órganos internos
con la estética. Las características de la pieza
incluyen un único movimiento que mueve una
esfera doble con, en un lado, una ventanilla
para la hora saltante, un minuto retrógrado y
un segundero y, por la otra parte, una ventanilla
para la gran fecha y otra para la masa
oscilante. El proyecto íntegro fue posible gracias
a la colaboración con BNB, el fabricante
de la mecánica, que no entró en la empresa
por azar. Mientras que la huída progresiva de
las formas tradicionales de lectura de la hora
se dan principalmente entre los diseñadores
independientes, ahora este tipo de relojería
se ha hecho accesible por la colaboración de
jóvenes diseñadores y fabricantes de
movimientos con ganas de experimentar
nuevos conceptos de relojería dejando atrás
la producción más tradicional para aparecer
con algo radicalmente nuevo y original. A este
respecto, una compañía como BNB Concept
SA es especialmente representativa de la
disponibilidad de nuevos recursos técnicos
sin los que esta “nueva relojería” ajena a los
grandes grupos industriales no hubiera sido
posible. La verticalización de los grandes grupos,
concretizada por la disponibilidad de
unidades de producción propias complementadas
con la adquisición de entidades externas,
ha sido gradualmente contrapesada por
la proliferación de una completa red de
pequeños, y muy avanzados, proveedores.
Otro factor muy importante es que una entidad
pequeña como HD3 Complication admite una
flexibilidad de producción de la que carecen las
grandes estructuras, que son poco manejables.
Esto obviamente les permite una mayor capacidad
de reacción. “Hacemos en casa absolutamente
todo el resto,” insiste Jörg Hysek.
Comunicación, relaciones públicas, catálogos,
expositores, empaquetado y el sitio web de la
marca están bajo control directo de los diseñadores.
Cuando no trabajan en un reloj se van al taller
de al lado, agarran unos pinceles y expresan su
creatividad sobre un gran lienzo. Es un tipo de
ejercicio de creatividad que les permite conceptualizar
un reloj como el Biaxial, la última obra
de Fabrice Gonet. Esta pieza es un espectacular
tourbillon biaxial desarrollado por BNB que
muestra la hora utilizando números en dos
rodillos tridimensionales. Los once relojes previstos
ya han sido vendidos.
MB&F, una aventura colectiva
Mientras Jörg Hysek se declara ferviente admirador
de Greubel Forsey ( “los grandes maestros”)
de los que respeta especialmente la calidad
de su trabajo y el espíritu del relojero, se
autodefine como, ante todo, un diseñador,
aunque no deja de reconocerse a sí mismo la
capacidad de “articular grupos de talentosos
relojeros”. Esta facilidad de formar excelentes
equipos de profesionales la podemos admirar
también en otro personaje, Max Büsser, quien
creó MB&F (acrónimo de Max Büsser and
Friends, Max Büsser y Amigos). Durante un
largo período fue Director General de Harry
Winston Timepieces donde consiguió ascender
la marca al reino de la Alta Relojería. Büsser se
ha visto atraído por el potencial del concepto
de Súper-reloj. Esto es debido, probablemente,
a su experiencia con la muy arriesgada colección
de relojes Opus, que innegablemente
mostraba aspectos extremadamente innovadores.
La carta blanca, o casi, que se les dio
a los ferozmente independientes diseñadores
(entre otros, Antoine Preziuso, Vianney Halter,
François-Paul Journe y Félix Baumgartner) para
que creasen piezas fuera de serie, impresionó a
todo el mundo. No solo se convirtieron los
Opus en tema de conversación en las ferias de
relojería sino que demostraron que hay un verdadero
reconocimiento público de la relojería
de excepción.