¡El cuarzo ha muerto, viva el reloj mecánico!
Este parece ser el grito de guerra de la mayoría de las marcas suizas consolidadas.
Si nos basamos en lo que se publica en la
prensa, donde la inmensa mayoría de artículos y
noticias son acerca de relojes mecánicos, uno
podría llegar a la conclusión que los relojes de
cuarzo deben haber desaparecido, o casi.
Nada más lejos de la realidad. La gran mayoría
de relojes que se venden en el mundo son de
cuarzo. Como ejemplo, en las exportaciones
desde Suiza en 2006, los relojes de cuarzo
(24,86 millones de unidades) superaron a los
mecánicos (21,11 millones). Así que los relojes
de cuarzo están vivitos y coleando y, quizá,
agazapados para reconquistar el mundo.
Pathfinder por Casio, Super Skyhawk por Citizen and Tati World Time por Yes
Las ventajas del cuarzo
Durante un tiempo, el cuarzo fue el depredador
insaciable que puso al reloj mecánico al borde
de la extinción. La gran mayoría de la gente no
puede acabar de entender el interés que suscitan
los relojes mecánicos. Para ellos, si de lo que
se trata es de precisión y de fiabilidad y esos son
sus únicos criterios, no hay duda de que los relojes
de cuarzo superan en prestaciones a los
mecánicos.
“Desde nuestro punto de vista, la única elección
lógica para un reloj verdaderamente deportivo
es la de un reloj con mecánica de cuarzo,” dice
Jimmy Olmes, Presidente de Reactor Watches.
“La precisión, durabilidad y fiabilidad son cuestiones
fundamentales. Es fácil entenderlo, la
menor cantidad de piezas móviles en un reloj de
cuarzo comparado con el más sencillo de los
movimientos mecánicos lo convierte en la elección
de preferencia si se trata de un reloj
deportivo de altas prestaciones. Las mecánicas
de cuarzo se prestan mejor a absorber los posibles
golpes sin que se vea perjudicada su exactitud.
Los relojes de cuarzo no requieren mantenimiento
si exceptuamos el cambio ocasional de la
batería. Consideren el
hecho de que un buen reloj
de cuarzo (Suizo o Japonés)
tiene una precisión de +/-
15 s. al mes, y compárenlo
con el mejor de los
movimientos mecánicos que como máximo
admiten +/- 20 s. al día, y eso cuando son
nuevos, que cuando los zarandeamos un poco
la exactitud se les evapora. Vistos los datos,
debo admitir que aunque los relojes de cuarzo
no tienen el prestigio de los relojes mecánicos, a
la hora de comprar un reloj verdaderamente
deportivo son la mejor elección.”
Como he dicho, los relojes de cuarzo son más
precisos, más fiables, tienen menos piezas
móviles, cuestan menos que los relojes mecánicos
y ofrecen una funcionalidad muy superior.
Sin el cuarzo no sería posible ofrecer funciones
de tanto interés como los altímetros, barómet-
ros, termómetros, brújulas, monitores de ritmo
cardíaco, alarmas y despertadores, almacenamiento
de datos, etc.
Pongamos por ejemplo el Casio Pathfinder: por
menos de 200 Euros se puede tener un reloj que
da la hora, un cronógrafo, seis alarmas, un
barómetro, un altímetro, una brújula y un termómetro.
Un reloj mecánico con una sola
alarma y sin ninguna otra función valdrá, por lo
menos, 1.300 Euros.
A pesar de que la tecnología del cuarzo ofrece
tantas ventajas, también tiene sus inconvenientes:
Masificación: En esta época de lujo y personalización
a la gente no le apetece comprar el
mismo reloj que ya tiene todo el mundo, de
modo que los relojes de cuarzo de producción
en masa están desprestigiados.
Dependencia de la batería: Aunque son pocos
los que se han quedado “tirados” con su reloj
de curzo cuando más lo necesitaban, la dependencia
de éstos en sus baterías es un gran argumento
para no comprarlos. Las cuestiones
medioambientales también figuran como
causas para no comprar un reloj de cuarzo que
lleva en su interior baterías de difícil reciclaje.
Citizen, Casio y otros han intentado corregir
este aspecto produciendo relojes fotoimpulsados.
Bajo coste: Aunque parezca mentira, a la gente
le gusta gastarse el dinero en un reloj especial.
Independientemente de los gadgets que pueda
tener un reloj de cuarzo, a no ser que lo llene de
diamantes, no podrá gastarse más de 700 Euros
en el más sofisticado de ellos.