Por Pierre Maillard
Al describir su colección Patrimony, Vacheron
Constantin utiliza una metáfora musical: la del
director de orquesta que, blandiendo su batuta,
resucita una obra maestra del pasado. Si, como
dice el refrán “nunca segundas partes fueron
buenas”, el caso que nos ocupa es la excepción
que confirma la regla. Efectivamente, tanto en
su colección Traditionelle como en su colección
Contemporaine, Vacheron Constantin ejerce
una maestría relojera intemporal, que puede
catalogarse como todo un referente en su segmento
y que, casi imperceptiblemente, ha sido
reinterpretada para acomodarse sutilmente a
los gustos y modas imperantes.
Si la colección Patrimony Contemporaine, con su
pureza de líneas y sofisticación, evoca y representa
los movimientos ultraplanos de la marca,
entonces el Patrimony Traditionelle se inspira en
los códigos de la relojería clásica: caja redonda,
con astas de correa escalonadas, un fino bisel
moleteado alrededor de la trasera de la caja,
esferas plateadas, manecillas dauphine, marcadores
de horas trapezoidales y facetados y un
fondo de caja de cristal de zafiro enroscado.
Cuando Vacheron Constantin nos trae la
relojería clásica a nuestros días del presente
está demostrando su valía como fabricante,
tanto en términos de la más avanzada
sofisticación (como, por ejemplo, en el
Patrimony Traditionelle Automatic), como en
el arte de la complicación (como en el
Patrimony Traditionelle Calibre 2755, que
combina un tourbillon, repetidor de minutos
y calendario perpetuo).
Arquitectura Luminosa
Más que un “simple” esqueleto basado en un
movimiento preexistente, la arquitectura del
Patrimony Traditionelle Skeleton Perpetual
Calendar fue especialmente concebida desde
el inicio para ofrecer una visión aireada y
abierta de la mecánica que exhibiera las funciones
e indicaciones del movimiento. Esta
hazaña es el fruto de la estrecha colaboración
entre el maestro relojero y el maestro
grabador. Utilizar el término “arquitectura”
no es gratuito, ya que la inspiración, sea en la
forma de construcción en si misma (la forma
de los puentes, la disposición del
movimiento), o en términos del grabado y
ornamentación, procede de la misma fuente:
la Torre Eiffel de París, un monumento de la
ingeniería y una obra de arte de la etapa
modernista.
La inspiración es particularmente evidente en la
parte posterior del reloj, donde el grabador
dispone de más superficie para reproducir a
escala y con gran delicadeza los motivos que
decoran el acero de la Torre.
En el frontal del reloj, el dial, con su cristal de
zafiro transparente montado en un aro
plateado que integra los índices montados y el
tren del dial, tiene una doble función: permite
una perfecta lectura de la hora y la fecha a la
vez que ofrece una perspectiva impresionante
del movimiento en funcionamiento. Marcados
en el dial, los indicadores del calendario perpetuo
parecen mayores y más visibles, dejando
espacio para las sutiles marcas de las fases
lunares compuestas de dos discos bajo un
cristal translúcido. En la encrucijada de tradición
y modernidad, este reloj excepcional
puede encontrarse en platino 950 u oro rosa
de 18 quilates y va equipado con la ultimísima
generación de movimiento mecánico.
Desarrollado en la casa, este calibre tiene un
peso oscilante con cojinetes cerámicos que no
requieren engrase.
Como era de esperar, al Patrimony Traditionelle
Skeleton Perpetual Calendar se le ha concedido
el Poinçon de Gèneve. Tiene un diámetro
de 39 milímetros, es sumergible a 30 metros y
lleva un brazalete de piel de aligátor del
Mississippi con hebilla clásica