Por Carles Sapena
Es los últimos tiempos estamos asistiendo a una
auténtica explosión de los relojes mecánicos, con
mayor ó menos fortuna la mayoría de las marcas
se han lanzado a una especie de carrera sin
aparente meta a la vista, la incorporación de
nuevas técnicas y materiales han provocado un
intenso flujo osmótico de intercambios entre la
relojería y otras parcelas de la tecnología punta
del tercer milenio.
Este proceso está dando como resultado autenticas
maravillas de la mecánica que hace solo unos
años eran totalmente impensables, y la forma
como la propia industria asimila y explota sus
resultados, empieza a marcar grandes diferencias
de concepto.
Algunas firmas, han optado por una evolución
superpuesta, que les ha llevado a ir acumulando
tecnología y complicaciones, simplemente
porque el mercado lo demanda.
Otras, las menos, han optado por programas
técnicos a largo plazo con el objeto de
resolver problemas tecnológicos tradicionales
concretos con herramientas contemporáneas
de todo tipo (software, nuevos materiales,
nuevos sistemas de engrase ó no engrase,
etc.) siguiendo una línea evolutiva ascendente
y regular de acumulación tecnológica.
Pero solo unas pocas firmas han optado por
plantearse una concepción , radicalmente
novedosa del sentido de sus creaciones, entre
estas últimas se halla FRANC VILA , la firma
Ginebrina, nos vuelve a sorprender una vez
más con la frescura de sus realizaciones revisitando
su celebrado FVa Nº 1. Pero ¡cuidado!,
no se trata de una simple revisión ó una
operación cosmética de “tunning” respecto a
este modelo sino de la aplicación de un
nuevo concepto de transversalidad que permite
a Franc Vila mantener abiertas el máximo
y al máximo las líneas de desarrollo de
todos sus movimientos intercambiando e
implementando nuevas soluciones en paralelo
al planteamiento de nuevos retos.
Las realizaciones de FRANC VILA no crecen de
forma rectilínea sino de una manera compacta y
esférica, sus movimientos no son desarrollos de
modelos, destinados a engrosar el “catalogo” de
la firma, son más bien el reflejo de las inquietudes
de su creador y la materialización de su energía
creativa. Este proceso no es ajeno a su formación
mixta, a la vez científica técnica y artística ni al
fuerte contenido conceptual de su trabajo. El feliz
resultado de todo ello, la creatividad.
Es indudable que domina el “lenguaje” de la alta
relojería a nivel tecnológico, y debido a este dominio del lenguaje, sus creaciones “hablan”, y
lo que es más importante, nos hablan de su
creador y sus aspiraciones intelectuales y estéticas,
y por suerte para nosotros Franc Vila y su
firma, tienen todavía mucho, mucho que decir.
FVa Nº1 Tourbillon Planètaire Pièce Unique
Caja: Oro rosa. Forma especial Esprit Unique de carrura
elíptica y bisel eliptico y circular. Cristales frontal y
de fondo de zafiro con tratamiento anti-reflejos de
doble cara. Corona atornillada.
Movimiento: Calibre FRANC VILA FV Nº 1 de carga
manual. Reserva de marcha de cinco días (120 horas).
Tourbillon volante con mecanismo de control inercial y
sistema diferencial de ruedas. Calibre exclusivo manufacturado
con la forma Esprit Unique, ensamblado y
decorado a mano.
Funciones: Horas, minutos, e indicador de reserva de
marcha.
Esfera: Kevlar tintado. Filé en oro rosa. Indicador de
reserva de marcha a las 9 horas. Agujas caladas.
Hermeticidad: 100 metros
Correas: Piel de cocodrilo. Incluye correas deportivas de caucho.
Pieza única.
Desde sus comienzos, Franc Vila se ha caracterizado
por tener la necesidad de dar rienda suelta
a su creatividad, no sólo en el plano técnico sino
también en el estético. Ahora vuelve a sorprendernos
con su innata capacidad para combinar
la delicadeza de un movimiento tourbillon con
la extrema deportividad de las piezas incluidas
en sus colecciones «Grand Sport» y "Grand
Sport Alliance Concept". De ellas retoma la
pasión por los materiales más innovadores y los
colores potentes pero los utiliza siguiendo
estrictamente los exigentes estándares de la
Alta Relojería tradicional. Como el propio fundador
de la marca ginebrina ha declarado en
numerosas ocasiones, para romper las reglas
hay que conocerlas, y los guardatiempos FRANC
VILA son la muestra de ese delicado equilibrio
necesario para lograr que se encuentren en una
misma pieza lo moderno y lo clásico. En esta
ocasión, la marca suiza nos sorprende con una
versión atrevidamente deportiva de su exitoso
FVa Nº 1 Tourbillon Planètaire, en el que se pone
de manifiesto esta filosofía con la utilización de
materiales modernos pero cumpliendo funciones
estéticas clásicas. Buena muestra de ello
es la presencia en la esfera de kevlar con un
grabado deportivo, con el contrapunto del filé
en oro rosa que nos devuelve a una estética más
tradicional. La parte externa de la esfera, de
kevlar trenzado como la fibra de carbono,
aporta el carácter deportivo a este guardatiempos
en cuyo interior late el exclusivo calibre
manufacturado FRANC VILA FV Nº 1.
Este movimiento fue el primer calibre propio de la
marca realizado y decorado a mano, y fue el
primero en la historia de la Alta Relojería en adoptar una forma estética, para adaptarse a la
característica forma «esprit unique» de la firma,
detalle que habla de la sensibilidad relojera de
Franc Vila. Regulado por un tourbillon volante,
dispone de una reserva de marcha de 5 días de
carga manual, y está equipado con novedosas
tecnologías que convierten este guardatiempos
en un tourbillon extremadamente contemporáneo.
Para lograr la máxima precisión, el tradicional
sistema de regulación mediante el control
de la longitud de la espiral se complementa con
el sistema «Inertial Moment Control», que modifica
el momento de inercia a través de la
variación de la geometría formada por los masselottes
de oro. Otra de las innovaciones técnicas
de este movimiento es el "Wheels
Differential System", cuya finalidad es acortar el
tiempo de carga. Para ello se han incorporado
los engranajes del planetario directamente en
los brazos de las ruedas del mecanismo de
carga lo que, junto al planetario esférico para
acumular la reserva de marcha de 5 días en
menor espacio, permite reducir el tiempo necesario
para cargar el reloj en dos tercios. Estamos
ante un calibre realizado con tecnología contemporánea
pero manteniendo el respeto por
las técnicas clásicas, en el que destaca el imponente
tourbillon que asume el protagonismo de
la esfera. La jaula, decorada con el logotipo de la
marca, es de tipo volante. De esta forma el
mecanismo sobresale respecto a la superficie de
la esfera lográndose mucha profundidad visual.
El reloj mostrado en la fotografía es parte de
la edición de 8 piezas únicas del FVa Nº 1
que la marca ginebrina ha creado para
2007, disponibles en oro rosa y oro blanco.
Además, la edición de piezas numeradas,
limitadas a 8 por material, está disponible
en oro rosa, oro blanco, DieHard Extreme
Steel, Black DieHard Extreme Steel y titanio
combinado con estos materiales. Todas ellas
mantienen el inconfundible sello FRANC
VILA gracias a su caja Esprit Unique, una
combinación de carrura elíptica y bisel elíptico
y circular que marcan la personalidad de
toda la colección.
En el Tourbillon Planètaire encontramos todos
los elementos que han definido hasta la fecha la
trayectoria de FRANC VILA: un reloj basado en
complicaciones tan clásicas como el tourbillon,
realizado de un modo completamente innovador,
nunca visto hasta la fecha. Una tradición
‘reinventada’ hasta conseguir una pieza contemporánea,
única en su especie