Todo empezó con una “misa”, u “oficio” un
martes 10 de abril, el día previo a la inauguración
de BaselWorld. Al atardecer, un pequeño
grupo de personas elegantes se reunió en la
Elizabethan Kirche de Basilea, apretujándose en
los bancos envueltos en la luz polícroma de los
altísimos ventanales. Pero, contrariamente a lo
que sucede durante un servicio religioso, unos
solemnes camareros impecablemente uniformados
recorrían los pasillos entre la “parroquia”
con bandejas de bebidas y canapés. Y no era un
eclesiástico quien oficiaba, sino Herbert
Gautschi, el nuevo Director General de Vincent
Bérard SA, una marca de solera, adquirida hace
seis meses por el grupo Timex gracias a la mediación del propio Gautschi.
Luvorène movement por Vincent Bérard, Basel 2012
Joe Santana, Director General del grupo Timex, le
siguió como orador, manteniendo el tono de la
velada: en su opinión la relojería es una “experiencia
mística” y se sintió fascinado por Vincent
Bérard porque emanaba “autenticidad”.
Después de los parlamentos se elevaron cuatro
cúpulas blancas, descubriendo en su interior a
cuatro bailarines; se proyectaron films alegóricos
de los cuatro elementos y las cuatro estaciones;
se corrió un telón que cubría el fondo de la nave
y apareció un verdadero sumo sacerdote de la
relojería,Vincent Bérard, sentado con las piernas
cruzadas sobre una peana.Y nos dijo:“el acto de
la creación es de índole divina”, y concluyó su
homilía con un “¡sean felices!”. En ese
momento se deslizaron unos paneles y pudimos
admirar los objetos de la liturgia: la reciente
colección Luvorène 1.
Directamente inspirados en sus maravillosos despertadores
de sobremesa, los Four Seasons
(Cuatro Estaciones), especialmente debido a que
las formas de su caja recuerdan las columnas de la
catedral de Estrasburgo (para seguir con el tema
espiritual), los relojes de pulsera de la colección
Luvorène 1 van equipados con
un majestuoso movimiento mecánico enteramente
diseñado por Vincent Bérard. La mecánica
presenta cinco puentes calados y esculpidos a
mano en forma de árbol escalonado, con la
corona de oro macizo a las nueve, que deja una
pequeña abertura a las tres a través de la cual se
puede ver el péndulo oscilando libremente y “misteriosamente”
desvinculado del escape. (Europa
Star volverá a tratar sobre esta creación con mayor
detalle próximamente) En cualquier caso, esta
“liturgia” fue la perfecta “première” a los salones
de relojería de la pasada primavera, y por múltiples
razones. El hecho de que un grupo como
Timex, identificado principalmente por su producción
masiva,invierta en el nicho ultra alto de gama
representa un reposicionamiento hacia la cúspide
de mayor dimensión de lo que se estila hoy en día.
Y la preeminencia,casi la divinización del artesano
- artista - maestro relojero es otra de las grandes
tendencias del momento. La gente se amontona y
se reparten codazos para conseguir los servicios
de los más capacitados y talentosos maestros
relojeros independientes.
Ceremonia Solemne Periodística
A la mañana siguiente, la actividad comenzó con
otra gran ceremonia solemne, la tradicional conferencia
de prensa inaugural de BaselWorld. La
ceremonia deparó una selección de lecciones
magistrales: las cimas alcanzadas este año por la
relojería suiza, cuyas exportaciones nunca habían
sido tan cuantiosas y siguen creciendo (un
aumento del 18,8 por ciento en el primer trimestre
de 2007); el número de expositores (2109 en
total, incluyendo 422 marcas suizas); el proyecto
de inversiones para la transformación de los
salones de BaselWorld (350 millones de FS para
este espeluznante proyecto encomendado a los
eminentes arquitectos Herzog & de Meuron, diseñadores
asimismo del Estadio Olímpico de Pekín
y de otras pequeñeces por el estilo); y, en el lado
oscuro de la Fuerza, la inundación de imitaciones
(cuya calidad mejora cada día), que se estima en
48 millones de falsificaciones, y que perjudica a la
industria relojera suiza por valor de 800 millones
de FS (500 millones de ). Otro tema que se discutió
– dedicamos a el nuestro editorial ya que es
una cuestión de máxima importancia y complejidad
– es el esperado endurecimiento de los requisitos
para obtener el famoso distintivo “Swiss
Made”, un asunto que tiene dividida y enfrentada
a la gran familia relojera.
Concluida la ceremonia, los fieles súbditos del
Lujo pudieron lanzarse a recorrer los cada vez más
opulentos pasillos del BaselWorld para asistir a
otras ceremonias, estas más privadas y selectas.
Predicando los Evangelios
Uno de los primeros “servicios” del día fue oficiado
por una de las voces autorizadas del “evangelio”.
Desde lo alto de su stand de Hublot,
rodeado de periodistas, un entusiasmado Jean-
Claude Biver anunciaba la creación y la venta (a
la joyera monegasca Tina Zegg) de su “Million
Dollar BB”, un Big Bang enteramente recubierto
de diamantes sin engarces aparentes. Es una
hazaña histórica, puesto que los diamantes
mantienen su posición como por arte de magia
sobre una caja monoblock de oro que queda
oculta bajo un aluvión de fulgores y destellos.
Radiante por el éxito, Jean-Claude Biver declaró
que su creación era más brillante que la de los
huevos Fabergé por su invisibilidad visible y que
era el Monte Everest de la diamantística. Parecía
haber un montón de nuevos pedidos directos y
la cifra de Million Dollar BB crecía: “me han
dicho que encargaron un segundo reloj, luego
un tercero, un cuarto… ¡es la locura!”
Al mismo tiempo, el montador de diamantes en
cuestión, Claude Sanz, propietario de Bunter
SA, comentaba desde el bar del stand: “¡Con
2000 horas de labor a la escala de 5 micras,
usando 494 diamantes Top Wesselton, le dije
que íbamos a hacer solo uno!” Fue entonces
cuando Biver abrazó a Sanz y le demostró su
poder de persuasión.
Una semana más tarde, Biver mandó SMS a los
periodistas con sus noticias triunfales: “Hemos
vendido 152 millones de FS en BaselWorld. Es
fantástico. Soy muy feliz y quería compartirlo
con ustedes.”
Las verdaderas novedades técnicas escasearon
Las noticias de estas celebraciones marcaron el
tono de las ferias de primavera: (muy) altas
cifras de venta, simbiosis creciente entre relojería,
joyería y artes decorativas pero, paradójicamente,
escasas novedades en el campo
estricto de la técnica relojera. Curiosamente,
pareció que todo lo que ganaron las cifras de
venta lo perdió la creatividad mecánica. Desde
esta perspectiva, 2007 será más un año de
amortización técnica que un año de grandes
adelantos (excepción hecha de algunos casos
que veremos más adelante).
Sin duda, es necesario amortizar las grandes
inversiones de los años precedentes, tanto en
investigación y desarrollo como en cuestiones
de integración y verticalización de los procesos
de montaje. Chopard, por ejemplo, nos explicó este aspecto.
Carl Friedrich Scheuffele, durante su conferencia
de prensa, anunció que “no iba a presentar
grandes novedades técnicas este año: eso
queda para 2008. Estamos demasiado ocupados
con nuestro nuevo movimiento de
cronómetro, con los tests y ajustes necesarios
para su industrialización y con el proceso de
poner en marcha nuestra propia unidad de fabricación
de cajas de acero.” Otra realidad que
mantiene ocupada a la marca (y a muchas
otras) es la apertura de nuevas tiendas. Pronto
habrá 100 boutiques Chopard en todo el
mundo. Las preocupaciones industriales y comerciales
de esta marca indican claramente el
porqué del reflujo generalizado de innovaciones
técnicas este año.
Million Dollar BB por Hublot, L.U.C Chronogarph por Chopard, Assioma Multi Complication Squelette por Bulgari
Refinamiento y gran clase
Tomemos otro ejemplo: Patek Philippe.
Ciertamente, este año, la venerable fábrica de
Ginebra no presentó ninguna gran innovación
técnica. Pero, con nuevas versiones de sus relojes,
con pequeñas modificaciones, con evoluciones
menores y con ajustes más precisos la
marca mostró piezas de gran sutileza y refinamiento.
Y, como en su nuevo Chronometro
Gondolo, mostraron ser maestros en la ornamentación
y el detalle. Evidentemente, Patek
Philippe ha creado un nuevo movimiento de
armado manual (el primero desde los años 30)
para este modelo, pero lo más sobresaliente de
este reloj, muy admirado durante BaselWorld,
fue, por encima de todo, su exquisita delicadeza
y la belleza del guilloché de su esfera. Nadando
contra corriente, sin hacer alboroto y con gran
maestría, Patek Philippe demuestra que tras
años de predominancia de las singularidades, la
relojería se está orientando, sin prisas pero sin
pausas, hacia la distinción y la excelencia.
Enaltecer las señas de identidad
De hecho, la mayoría de las grandes marcas
establecidas se concentraron este año, en mayor
o menor medida, en rebuscar entre sus respectivos
patrimonios, buscando reforzar y enaltecer
sus propias señas de identidad.
Observamos esto, por ejemplo, en TAG Heuer,
que se esmeró en profundizar y reafirmar su
identidad deportiva, quizá a la vista de la anunciada
perspectiva de competencia entre ellos y
Longines, una marca que retorna estratégicamente
a sus propias raíces deportivas, dejando a
Omega la responsabilidad de medirse con Rolex
y semejantes. Otro tanto vimos en Zenith quien,
fortalecido por el éxito obtenido por su vistoso
Defy, ha multiplicado el número de modelos
“extremos” con una clara predilección por singulares
combinaciones de oro rosa y materiales
hi-tech. Breguet fue otro ejemplo, reforzando su
liderazgo en la notable colección Tradition con
su magnífico Fusée Tourbillon Tradition (véase
más adelante en este artículo).
Podríamos citar muchos más ejemplos. Pero, de
hecho, ¿no es esta relativa pausa en la creatividad
un signo de que la relojería ha alcanzado un
cierto nivel de madurez? El paisaje general se ha
rediseñado grandemente durante la última
década, y no se esperan grandes sacudidas en el
mismo en los meses a venir. Nada que pueda
tener consecuencias aparece en los pronósticos
de ventas. Parece razonable, pues, que cada una
de las marcas se dedique a consolidar sus
propias posiciones y a obtener plenos beneficios
de la actual y alocada burbuja relojera.
Los bulbos de reloj
¿Burbuja? Frecuentemente, mientras merodeábamos
por los pasillos de las Ferias, nos venía
a la mente el famoso asunto de los bulbos de
tulipán que arrasó en Holanda en el siglo XVII. En
su apogeo, justo antes de que estallara la burbuja,
la especulación en tulipanes no trataba realmente
con las propias flores o sus bulbos, sino
que se concretaba en improvisadas bolsas que
intercambiaban pedidos y certificados de entregas
futuras… Similarmente, en BaselWorld y en
el SIHH de Ginebra se llenaban talonarios de
pedidos de productos futuros, modelos aún en
estado virtual, bulbos de relojes que no habían
todavía germinado (¿cuántos prototipos y
bocetos
no manejamos durante las ferias?).
Verticalizaciones e inversiones
Vamos a terminar con estas analogías y volvamos
a los stands donde los “oficios” seguíeron
programándose.
Un Pastor estricto, amante de números, Francesco
Trapani, Director General de Bulgari (y sobrino de
Paolo y Nicola Bulgari, que suman con él el 52
por ciento de las acciones del grupo), anunciaba
un incremento de las ventas del 12 por ciento en
2006, con un beneficio neto resultante de 143
millones de euros. “Del status de diseñadores de
relojes estamos pasando gradualmente al de
genuinos fabricantes,” explicó (Europa Star
analizará en detalle la integración de la manufactura
de relojes en Bulgari en su próximo
número). Anunció una “punta excepcional” de
inversiones por unos 100 millones de euros en
2007, básicamente para continuar la verticalización
de la producción de la empresa.
Esta identidad relojera cristalizará en 2007 principalmente
en dos direcciones: la del Assioma
esqueleto multicomplicación y la del novedoso
Assioma D (d de diamantes), una línea de prestigio
que se verá respaldada por un importante
despliegue publicitario.Además, en el terreno de
las inversiones, abrirán cuatro nuevas tiendas en
Nueva York, Roma y Tokio. Serán dos las tiendas
en Tokio, una Bulgari Tower y una Twin Store,
que tendrían que disparar las ventas en ese
mercado, que con el 25 por ciento de los ingresos,
es el de mayor volumen del grupo. El grupo
Bulgari está expandiendo su diversificación
genética con la inauguración de un nuevo concepto
en Milán: una tienda pensada exclusivamente
para los accesorios.
Navegando en alta mar
La verticalización – al menos una perspectiva
particular de verticalización indirecta – estaba
también en el menú de Corum. Michael
Wunderman, el joven presidente de la marca,
anunció en su stand rebosante de una expectante
multitud, que “la colaboración con Vaucher
Fleurier SA (que es parte del mismo grupo, como
Parmigiani) iba a reforzarse, lo que daría lugar a
nuevos proyectos en común,” lo que se materializaría
en la forma de nuevos movimientos
específica y exclusivamente pensados para
Corum. Pero, al contrario que Hermès, que tan
solo tomó parte de las acciones de Vaucher, esta
colaboración intensificada no significa que vaya
a formar parte del accionariado del fabricante.
No obstante, es significativo en cuanto representa
la tendencia de estrechar lazos de colaboración
entre este fabricante de mecánicas y un
grupo de diferentes marcas que buscan reforzar
su autonomía en este sector estratégico.
Además, Michael Wunderman se enorgulleció de
poder anunciar que Hublot seinscribía en desafío
de la Copa América de vela con el barco Swedish
Victory. Decididamente, hemos podido comprobar
que la Copa América se ha convertido en el
más selecto club relojero del momento, con Louis
Vuitton como cronometrador oficial de las mangas
clasificatorias que llevan su nombre.También
en la carrera veremos a Audemars Piguet
(Alinghi), TAG Heuer (Team China), Girard-
Perregaux (BMW Oracle), Hublot (Luna Rossa),
Omega (New Zealand Emirates) y Sector
(Mascalzone). Este año y de esta forma, Corum a
reafirmado su estandarte marinero con la
novedad del muy potente Admiral’s Cup
Challenge 44. Relanzando también su famoso
movimiento Marées con el Admiral’s Cup Tides
48 sin olvidarnos del elegante y más popular
Admiral’s Cup Competition 40.
Del mar, la competición y las regatas nos fuimos
a ver a Seiko, cuyo stand estaba dominado por
los velámenes. Este año, la marca japonesa
decidió hacer sus apuestas por la línea Velatura,
con su refinado diseño inspirado directamente
en los yates y para la que la marca ha presentado
dos nuevos calibres: el Kinetic Direct Drive con 30
días de reserva de marcha, con una versión de
cuerda manual que cuenta con un indicador de la
corriente eléctrica generada por los movimientos
de la corona; y el Yachting Timer, equipado con
preselecciones de 5, 6 o 10 minutos, un cronógrafo
y alarma. En el mundillo de la náutica, Seiko
no ha descuidado sus responsabilidades como
patrocinador y ha alcanzado un acuerdo con el
espectacular y rápido Clase 49 que va a ser presentado
en primicia mundial durante los Juegos
Olímpicos de Pekín.
Seiko ha reforzado también su buque insignia el
lanzamiento del magnífico Spring Drive
Chronograph. Recordándonos su legítimo
dominio y experiencia en el ámbito de los
cronómetros, especialmente con el calibre 6139
de 1969 equipado con una rueda de pilares con
piñón corredizo, o más aún con el Kinetic Chrono
de 1999, los relojeros de Seiko desarrollaron este
cronógrafo equipado, simultáneamente, del regulador
tri-sincrónico (una de las principales características
del Spring Drive), la rueda de pilares y el
piñón corredizo en su movimiento 6139. Las 416
piezas que componen este movimiento son todas
ensambladas a mano por nueve maestros relojeros
japoneses, resultando en el único
cronómetro del mundo cuya manecilla se desliza
sin oscilaciones… como el mismísimo tiempo.
Provocación y secretismo de la revolución venidera
Ya que estamos en el reino de los cronógrafos,
vamos a quedarnos en compañía de un reloj que,
por lo poco que sabemos, parece ser la úni
Ya que estamos en el reino de los cronógrafos,
vamos a quedarnos en compañía de un reloj que,
por lo poco que sabemos, parece ser la única
novedad técnica de notoriedad de la temporada:
el misterioso y fascinante Mémoire 1 de Maurice
Lacroix. Hay que resaltar que Maurice Lacroix
deliberadamente mantuvo el suspense alrededor
de este revolucionario producto: organizó un
monumental show de ilusionismo.
Acto 1º: el periodista recibe una invitación personal
al stand de Maurice Lacroix donde le reciben
los mismísimos Philippe C.Merk (Director General)
y Sandro Reginelli (Director de Producto) en una
especie de cabina con sólo unos pocos asientos.
Con evidente satisfacción, Merk acciona un misterioso
vídeo en el que podemos ver los “primeros
recuerdos”, “instantes” de vida que flotan en el
éter,perseguidos por unas azarosas bolas que corren
por unos raíles y que, con unas garras mecánicas
“cazan” estos “instantes” y los introducen en
un mecanismo circular que los retiene… (es posible
ver el film en ). Bien,
entonces aparece una especie de expositor que
entra lentamente en escena, sobre una mesa, en
la que un reloj Mémoire 1 flota ingrávido: un reloj
de generosas y contemporáneas dimensiones,
equipado con dos únicas manecillas – minutero y
segundero – y una ventanita con la indicación
horaria. Pero apenas tenemos tiempo de estudiarlo:
desaparece en un instante y eso es todo por
el momento. Nos han dicho solamente: “¡es el
único reloj mecánico con memoria!”
Extremadamente complicado bajo su simplicidad
aparente, el Mémoire 1 muestra la hora (en ventana)
los minutos y los segundos. Pulsando un
botón, situado en la corona a las 3, el reloj pasa
automáticamente al modo cronómetro: las
manecillas y el disco de las horas se ponen a cero
para permitir disparar el crono. Pero mientras se
toman tiempos en modo cronómetro, podemos
volver a ver la hora simplemente con pulsar el
mismo botón; entonces las manecillas y el disco
de horas vuelven a la posición en que indican la
hora y retornan a la posición en que indican la
toma de tiempos, que se ha mantenido mecánicamente
exacta. Durante este procedimiento no se
pierde nada, todo queda en la memoria del reloj.
Y, si paramos permanentemente el cronómetro y
volvemos a la posición de lectura horaria, la información
de cronometraje puede volver a consultarse
en cualquier momento.
Increíble,¿no? No nos van a decir nada más,por el
momento, acerca de este novedoso tipo de complicación.
Maurice Lacroix irá desvelando poco a
poco sus secretos pero no lo desvelarán del todo
hasta el 21 de noviembre en Shanghái. El reloj ya
está protegido por diversas patentes fruto del laboratorio
de desarrollo “Atelier Maurice Lacroix”.
“Estamos transformando gradualmente la sustancia
de nuestra marca”, dice Philippe Merk. “Nos
estamos convirtiendo en una verdadera fábrica,
pero eso no nos basta. No queremos ser los más
grandes, pero si queremos proponer grandes conceptos,
encarnados por productos que causen
gran impacto.Así es como imaginamos el papel y
el deber de una verdadera industria relojera.
Dentro de la fábrica hemos creado el futurista atelier,
pensado para producir grandes innovaciones
que, poco a poco, iremos incorporando a los productos
de serie. El Mémoire 1 es el primer y evidente
ejemplo de que se está produciendo un
cambio sustancioso”. Así que ya pueden ir
tomando nota en sus agendas para noviembre…
En el ámbito de las complicaciones extraordinarias,
hay una cita obligada cada año con Harry
Winston para su Opus anual. Este año, tras Félix
Baumgartner,Greubel & Forsey,Christophe Claret,
Vianney Halter y Antoine Preziuso, entre otros, ha
recaído en el joven Andreas Strehler la creación del
Opus VII.Aunque relativamente desconocido para
el gran público, este joven con talento es muy prolífico.
Entre otras realizaciones, ha firmado el
movimiento de cronógrafo que lanzó Maurice
Lacroix el pasado año. También diseñó el
Chronoscope de Chronoswiss y el extraordinario
Calendario Perpetuo de Moser.De todas formas,la
proposición que le hizo Hamdi Chati, Director
General de Harry Winston Timepieces, de encargarse
de la realización de un Opus,le motivó extraordinariamente
ya que, como dijo: “los Opus son un regalo para el relojero ya que te dan carta blanca
para crear. Pero el reto es grande, ya que te exigen
que vayas a crear algo completamente diferente.”
Para llevarlo a cabo, Andreas Strehler
combinó dos de sus opciones: de un lado la lectura
alternativa que había utilizado en su modelo
“Zwei” de bolsillo, que indica la hora y los minutos
o la fecha y el mes alternativamente (solo con la
pulsación de un botón) y con solo dos manecillas;
y, por otro lado, un movimiento simplificado de
horas y minutos de su invención y que utiliza únicamente
rodajes con engranajes de grandes
dimensiones. El Opus VII es el resultado de combinar
estas dos líneas de investigación, cristalizando
en “una obra de arte que lleva la cuenta del tiempo,
pero que solo te da la hora si se la pides,” dijo
Strehler. La lectura alternativa de la hora, el minuto
o la reserva de marcha (60 horas) se consigue
accionando un pulsador integrado en la corona de
armado.Esta indicación combina con un aparentemente
muy simple tren de engranajes de grandes
dimensiones completamente visible y mantenido
en suspensión con la ayuda de un elegante puente
en forma de mariposa. Gracias a las generosas
dimensiones de los engranajes, Andreas Strehler
pudo prescindir de la rueda de segundos. El resultado
es una obra maestra, de excepcional ligereza,
que destila sus encantos no de sus elementos decorativos
sino de los tratamientos especiales de la
propia mecánica del reloj.
En la misma línea pero en un registro totalmente
distinto encontramos a una belleza similar,
en el sentido más relojero del término, en lo
último de Breguet, el Fusée Tradition Tourbillon,
al que auguramos un gran éxito. En este reloj
encontramos, también, un elemento sobredimensionado:
el tourbillon ocupa él solo más de
la mitad del espacio que ocupa toda la
mecánica. Con un carro de 16 mm., tiene el
péndulo de titanio para hacerlo lo más ligero
posible. La transmisión de energía se realiza
mediante un dispositivo de cadena (nos informaron
al instante de que los eslabones eran
producto de la casa) que pasa del doble barrilete
a los rodillos helicoidales del huso cónico,
garantizando así un par constante independientemente
de la tensión del resorte de cuerda.
La reserva de potencia de 50 horas está conectada
directamente al barrilete por un pivote y un
reductor diferencial, eliminando así la necesidad
de un tren de engranajes adicional. Gracias a un
finísimo bisel y al cristal de bordes redondeados,
la perspectiva sobre los diversos niveles de
movimiento es realmente espectacular, desvelando
una preciosa decoración matizada y una
espectacular apoteosis mecánica.
Sobre el tema de los tourbillons, la marca que
lleva el nombre de su inventor (Breguet registró
la patente en el mes de Messidor del noveno
año del calendario revolucionario, verano de
1801) ya produjo en el pasado algunos ejemplos
sobresalientes, al margen del desmesurado
interés desatado por los tourbillon en los últimos
tiempos. Pueden estar tranquilos, la locura
del tourbillon se ha calmado un poco este año
ya que, sin duda, se ha convertido en algo
común y corriente hasta el punto que puede
hacer sonrojar a cualquier marca si le preguntan
¿Pero, como? ¿No tienen ustedes todavía un
tourbillon en su catálogo?
Aparte del Fusée Tradition Tourbillon, Breguet
presentó este año un magnífico Tourbillon
Messidor, con mecánica en esqueleto y con la
particularidad de ofrecer un misterioso tourbillon.
De hecho, se trata de una platina de zafiro,
con sus engranajes, que mueven el tourbillon y
que dan la impresión de flotar en el vacío.
Mientras Breguet (SA) homenajeaba a Breguet
(Louis-Abraham) de la forma que les hemos contado,
Greubel Forsey se homenajeaba a si misma
con todo merecimiento con su “Pièce de
l’Invention 1”, un reloj excepcional diseñado para
conmemorar el doble tourbillon a 30 grados, la
primera invención del dúo. Hemos ido conociendo
la plataforma experimental y de desarrollo de
Robert Greubel y Stephen Forsey, (de E.W.T., que
quiere decir Experimental Watch Technology), que
van ahora por su cuarto invento. Aún en fase de
desarrollo, este invento gira en torno al órgano
regulador y ataca el problema de la compensación
incorporando un muelle de péndulo y el propio
péndulo en diamantes. El invento número 3, un
tourbillon de 24 segundos inclinado, está en fase
de preproducción. El invento número 2, un cuádruple
tourbillon esférico será presentado este
año. Del invento número 1, el doble tourbillon a
30 grados, se han fabricado 80 ejemplares. Se ha
preparado, y se presenta ahora, una serie especial
de 11 ejemplares con una sencilla esfera de oro.Y
también una preciosa edición limitada bautizada
“Secret”, con el tourbillon oculto a la vista.
La reciente adquisición por parte del grupo
Richemont del 20 por ciento de las acciones de
Greubel Forsey (una operación que ha durado
dos años) le permitirá a la pareja de creativos
beneficiarse de la infraestructura de Richemont y
les concederá mayor libertad creativa. “Las ventajas
de la independencia sin los inconvenientes,”
según nos dijeron ellos.