Por D. Malcolm Lakin
Para celebrar su 175 aniversario, Longines ha ampliado su museo, ha publicado un libro
de enorme valor económico, social y cultural y, por si esto no fuera suficiente, la casa ha continuado su excelente labor con la presentación de una pareja de relojes históricos.
Hay museos y museos. Algunos albergan en su
interior obras maestras históricas, pero resultan
estirados y poco imaginativos; otros acumulan
colecciones incomprensibles de objetos valiosos
que no guardan relación alguna entre sí, pero
que la gente o las instituciones se sienten obligados
a conservar. Longines, sin embargo, ha
ampliado su museo para ofrecer una inspirada
presentación de la historia de la empresa y de
los 34 millones de relojes producidos hasta la
fecha. Los visitantes podrán contemplar registros
manuscritos –donde se da cuenta de los
relojes fabricados y vendidos a lo largo de la historia
de la marca–, pósters y otros objetos de
interés, una exposición de relojes fabricados
entre 1957 y 2007 y, como colofón, una
estancia-santuario donde se muestran los modelos
históricos de Longines más celebrados de
todos los tiempos.
Walter von Känel
Para conmemorar sus 175 años de historia,
Longines también ha encargado al historiador
Laurence Marti la redacción del volumen A
region in Time (“Una región en el Tiempo”),
una historia socioeconómica del valle suizo de
Saint-Imer y sus alrededores desde 1700 hasta
2007. La obra no sólo recorre la extraordinaria
historia de la región y de sus diversas industrias,
sino que también subraya el importante
papel que Longines desempeñó en el desarrollo
de la zona.
Walter von Känel, presidente de Longines, dio la
bienvenida a los dignatarios locales al acto
especial de celebración–en su inimitable y jovial
estilo– y, tras destacar varios momentos estelares
de la empresa a lo largo de su extensa historia
–el número de relojes producidos desde su
fundación asciende a la increíble cifra de 34 millones–,
afirmó con orgullo que “...en el arco
temporal que va desde los turbulentos años
horológicos del siglo XVIII en St Imier hasta
2007 se vislumbra una Gran Dama, Longines, ¡y
todavía está aquí con nosotros!”
El reloj con sincronización del segundero de Weems
Pero hablar de Longines significa hablar de relojes,
así que durante el acto la marca rindió su
particular homenaje a los pioneros de la aviación presentando los relojes dedicados a
Weems (reloj con sincronización del segundero)
y Lindberg (reloj de ángulo horario).
Antes de Lindberg y su reloj de ángulo
horario, el capitán Philip van Horn Weems –al
que a menudo se hace referencia como El
Gran Hombre de la Navegación– desarrolló el
“Sistema de navegación Weems” e inventó el
reloj con sincronización, el cual permitió a los
navegantes determinar el Tiempo Medio de
Greenwich (GMT) a partir de la esfera del
mismo. Cuando se pone en hora un reloj,
pueden ajustarse las manecillas de las horas y
de los minutos, pero no la de los segundos,
que realiza su recorrido de manera continua.
Para la mayoría de la gente, ganar o perder
20 segundos no tiene consecuencia alguna,
pero para los pilotos anteriores a la era de los
GPS ese pequeño margen podía marcar la
diferencia entre la vida o la muerte. Por aquel
entonces, los navegantes y pilotos anotaban
la diferencia horaria en segundos cuando sincronizaban
su reloj con el GMT u otra referencia
temporal, estando obligados a realizar
continuos cálculos para conservar la posición.
Weems montó un aro móvil en su reloj, marcó
en él los 60 segundos y, como no podía ajustar el segundero a la esfera del reloj, simplemente
ajustó la esfera a la manecilla. Corría
el año 1927; casualmente, ese mismo año se
fundó la revista Europa Star.
Exactamente 80 años después, Longines ha
querido rendir tributo al navegante americano
resucitando su sencillo sistema y colocándolo
en el interior del elegante y funcional reloj con
sincronización del segundero que lleva su nombre (47,50 mm).
Charles A.Lindberg, pupilo de Weems, retomó el
concepto alumbrado por éste tras su vuelo
transatlántico en solitario desde Nueva York a
París, que duró 33 horas y 30 minutos. Lindberg
añadió la invención de Weems a su propio reloj
de ángulo horario –patentado en 1935– y, desde
entonces, Longines ha incorporado un dispositivo
corrector similar en algunos de sus modelos
equipados con segundero central, empleando
para ello esferas móviles.