Hace cuatro años, lo que en términos técnicos
actuales equivale a decir cuatro años-luz, la
presentación de la marca Hautlence inauguró
una nueva era en el desarrollo de la industria
relojera. Tras la aparición de muchas nuevas
marcas mecánicamente avanzadas en el escenario
relojero, básicamente puestas en marcha
por maestros relojeros independientes, la
aparición de Hautlence en septiembre de
2004, capitaneada por dos jóvenes, Renaud
de Retz y Guillaume Tetu, procedentes de la
relojería (pero no maestros relojeros), profetizaba
la aparición de un nuevo tipo de marca
especializada que pertenece, por así decirlo, a
la segunda generación de marcas relojeras.
Estas marcas no pretenden revolucionar la
relojería mecánica, pero en cambio quieren
proponer nuevas formas híbridas de relojes y
distintas maneras de leer la hora.
La protagonista principal
es la esfera o, en versión digital,
el display
Renaud de Retz y Guillaume Tetu siempre lo
han mantenido: todo el trabajo llevado a cabo
por Hautlence está dirigido principalmente a
encontrar nuevas formas de mostrar las indicaciones
del tiempo. “No empezamos con la
idea de un movimiento, ni del diseño sino que
estábamos más que nada preocupados por la
esfera. Es el origen de todo. Solo después nos
ponemos a considerar la mecánica precisa
para poner en funcionamiento nuestra ocurrencia.
Por esto buscamos siempre la manera
de incorporar la mecánica más avanzada y el
más refinado diseño a nuestra esfera de partida.”
Este proceso creativo necesariamente
descansa en la cooperación con un número
considerable de relojeros independientes y
otros especialistas, reunidos todos bajo un
objetivo común. En el caso de Hautlence, han
intervenido más de 50 especialistas diferentes.
Hautlence promociona orgullosamente esta
particular red organizativa que ellos califican
de “colegiada”. A diferencia de otras marcas
establecidas, en Hautlence no pretenden dar
la impresión de que todo está hecho en casa.
El estilo característico de la marca, adoptado
también por muchas de las nuevas empresas
de la última generación – como Max Büsser &
Friends – incluye esta misma idea de trabajo
en red, cooperación y transparencia en cuanto
a permitir que se sepa quien hace que parte
del proyecto.
Erigiendo su legitimidad
La idea de organización colegiada no es meramente
anecdótica. De hecho, es una de las
condiciones principales para tener una visión
diferente y simplificada del arte de la relojería
mecánica tradicional, en la que el maestro
relojero desea, por encima de todo, mejorar la
cronometría, sumar cuantas más complicaciones
posibles y poner más tourbillons que
nadie. El objetivo de una empresa como
Hautlence es otro, es el de poner a disposición
del público una serie de relojes con esferas
innovadoras y originales.
Renaud de Retz & Guillaume Tetu, HL
HLs, HLQ
Este empeño es uno de los caminos que tiene
la marca para erigir su propia legitimidad relojera.
Desde los inicios, las imposiciones de
Hautlence para con sus esferas han requerido
que la empresa diseñara sus propios calibres.
Ya se puede apreciar claramente en su opera
prima, el HL, que incluye una inédita combinación
de horas saltantes en un disco junto a
un dispositivo minutero retrógrado, ambos
activados por un diminuto piñón que mueve
una corredera que, por intermediación de un
eje de apoyo, hace que ésta se mueva linealmente.
Sin entrar en mayores detalles sobre
este original dispositivo, podemos sintetizar
diciendo que una leva de conexión arma un
pequeño muelle con un peso inerte que
acciona la rotación y el salto del disco horario.
En cuanto salta la hora, el eje retrocede y
mediante otra leva se reposiciona a cero la
manecilla del minutero. Esta esfera recuerda
vagamente el varillaje de una locomotora de
vapor en miniatura.
Despojado de adornos
El desarrollo y puesta a punto de este dispositivo
tan innovador precisó de la creación de un
calibre revolucionario. La voluntad de despojar
al reloj de todos los elementos técnicos
que configuran la esfera condicionó el diseño
y la caja del reloj para que mostrara una visión
transparente y profunda de las entrañas del
movimiento. El resultado obtenido es de una
coherencia técnica y estética remarcable, que
se acentuó en los dos modelos siguientes, el
HLS, cuyo diseño es más radical y provocativo
ya que incorpora un pequeño indicador de
segundos en un disco giratorio, y en el HLQ,
equipado con un nuevo calibre circular de diseño
propio que incorpora un disco de fecha.
Los prototipos embrionarios de un nuevo y
sorprendente modelo, al que se le prestará, sin
duda, mucha atención (aunque no podemos
desvelar nada de momento) estarán en la presentación
prevista para BaselWorld 2009, en
el caso de que el prototipo funcione a la perfección,
ya que Hautlence no tiene ninguna
intención de presentarlo en caso contrario. La
marca es partidaria de asegurarse antes de
que es capaz de producir el modelo a su
debido tiempo. Esta pieza ha de servir para
certificar que la afinidad de Hautlence por
crear esferas únicas y lúdicas puede reservarles
aún muchas sorpresas.
El empuje definitivo a la evolución de esta
joven marca fue la creación, en 2007, de un
taller que emplea a dos diseñadores-constructores
y a tres relojeros cualificados, así como la
adquisición de maquinaria de control
numérico que permite a Hautlence dominar el
diseño, el desarrollo, la creación de prototipos,
el ensamblaje y el control de calidad. ¿Cuál es
el objetivo final de la marca? Hacer su propio
calibre de base, de la cabeza a los pies (hoy se
utilizan engranajes del Peseux 7001), así
como “procurarnos alegrías a nosotros mismos,
puesto que la integración y dominio de
todas la operaciones nos proporciona una
inmensa satisfacción, sin descuidar que queremos
conseguir la mayor constancia posible en
nuestros productos,” según explica Renaud de
Retz.
La gran importancia
del servicio postventa
Les preguntamos a nuestros dos hombres
cómo maneja una marca especializada la
actual crisis económica y nos responden que
“Obviamente estamos un poco preocupados,
así que nos mostramos especialmente prudentes.
Hasta la fecha, hemos ampliado nuestro
negocio muy gradualmente (15 unidades
producidas en 2004-2005, 160 en 2005-
2006 y 291 en 2007-2008) y todo según
nuestras expectativas. Estamos construyendo
pacientemente nuestra oferta exclusiva, la
excelencia de nuestro producto, la gran calidad
de nuestros acabados y la transparencia
de nuestro servicio, incluyendo el servicio
postventa, al que hemos concedido la mayor
importancia desde el principio. A modo de
ejemplo, los primeros 35 relojes que fabri-
camos tenían un ligero problema de fiabilidad,
así que los reclamamos, como en la
industria del automóvil, y substituimos el
movimiento. Como anécdota, uno de nuestros
clientes de Singapur, cuyo reloj ostenta el nº 1
de la serie, no quiso desprenderse de la
unidad a pesar del defecto, así que nos
encargó uno nuevo.”
Nuestros dos caballeros añaden: “Para serles
francos, he de reconocer que nos planteamos
a menudo esta pregunta: ¿Porqué deberíamos
insistir en fabricarlo todo en Suiza cuando
muchos otros están discretamente fabricando
algunos componentes en China? ¿Es que
somos tontos o masoquistas? De verdad, no,
no somos ni lo uno ni lo otro. ¿Por qué? Pues
porque nuestros productos están hechos para
durar. Nuestros relojes no son comparables a
los relojes-prototipos que algunas marcas
grandes están fabricando, que no son otra
cosa que engañabobos. Estamos
aprovechando nuestra originalidad y trabajamos
a largo plazo.”
Es cierto que la investigación avanzada en
cuanto a esferas está a la vanguardia de la
relojería y solo concierne a un grupo pequeño
y muy exclusivo de clientes. Aún así, la relación
estrecha, privilegiada y personal, que ha sido
pacientemente edificada por las escasas personas
que valoran las piezas extraordinarias y
los mecanismos increíbles, es lo que empuja y
hace actuar a las marcas jóvenes que le están
cambiando la cara a la relojería.
Max Büsser & Friends
Un ejemplo paradigmático de marca joven es
Max Büsser & Friends o MB&F. Esta empresa
nómada con nombre de banda de rock, basa
su actividad en la cooperación. Max Büsser
ha sido capaz de aprovecharse enormemente
de la tendencia actual hacia la colaboración
en red gracias a su gran conocimiento del terreno.
De forma evidente, se trata de un terreno
habitado por una rara especie de clientela
muy exclusiva que suele ver el mercado
de la relojería con los mismos ojos que ve el
mercado de los objetos de arte.
Maximilian Busser
HM3 Starcruiser, El doble Movimiento del HM3
Max Büsser fue el creador de la filial suiza de
los relojes Harry Winston y el artífice de los
relojes de la familia Opus, una colección pionera
en cuanto a la esfera). Büsser presentó
MB&F en 2005 junto a su propia creación, el
Horological Machine No. 1. Como confirmación
de la total transparencia de MB&F, los
nombres de Laurent Besse y de Peter Speake-
Marin pueden leerse grabados en el
movimiento del HM1.
Este objeto relojero no identificado (ORNI!)
presenta un tourbillon central sobreelevado
que domina una doble elipse dispuesta como
un 8 tumbado y que muestra, de forma un
tanto inconexa, horas, minutos y reserva de
marcha. Bajo un prisma eminentemente
visual, este auténtico reloj tridimensional
incorpora a la estética el funcionamiento de
sus cuatro barriletes que, montados en serie y
en paralelo accionan dos órganos reguladores
de dos fuentes simultáneas y diferentes.
Subdividir la esfera
MB&F, con el HM2, lleva la técnica de la esfera
partida a límites insospechados y explora los
indicadores retrógrados, esta vez en colaboración
con Jean-Marc Widerrecht, un gran especialista
en el tema y a quien se le concedió en
2007 el galardón al mejor constructor en la gala
del Grand Prix de relojería de Ginebra.
En la esfera de la izquierda encontramos un indicador
retrógrado de fecha y un indicador de fases
lunares bi-hemisférico. En la esfera derecha hay
un indicador de horas saltantes y otro concéntrico
y retrógrado de minutos. Todo se exhibe en dos
ventanas situadas lado a lado en una platina rectangular.
Como detalle de atención hacia los
usuarios, el reloj, medio oculto bajo el puño de la
camisa, muestra solo la hora y los minutos, no
adivinándose que la Horological Machine tiene
más información que mostrar.
La tercera máquina es el HM3, desvelado recientemente,
casi como se desvela una escultura para
poder observarla por vez primera. La tridimensionalidad
tan patente en los dos primeros HM
alcanza el delirio en el HM3. De nuevo encontramos
a Jean-Marc Widerrecht al frente del diseño
de este reloj con mecánica procedente de
Girard-Perregaux. Es esta ocasión, presenta dos
conos con forma de volcán. En la cumbre de uno
se muestra el día y la noche mientras que a los
lados transparentes se muestra la hora. El otro
cono muestra los minutos.
Los dos conos están situados en una abertura con
forma de una gran media luna que permite una
visión en profundidad del movimiento y su misterioso
rotor ubicado en la esfera del reloj, rodeado
por el exterior de un disco giratorio que indica la
fecha. No se ha descuidado al usuario, al contrario,
pues este pude leer fácilmente la hora con
solo mirar el lateral del reloj. Se trata de una
auténtica pieza de relojería en tres dimensiones
que está disponible en dos versiones: el modelo
original horizontal se llama Starcruiser y la versión
vertical, sugerida por un cliente, se llama
Sidewinder.
Calibrando los mercados
Gran conocedor del mercado, Max Büsser consiguió
pedidos en firme para todo el primer lote
del HM1 gracias a su extensa red de contactos.
Pero los primeros pasos hacia la independencia
no han sido siempre fáciles, sobre todo debido a
que los proveedores no siempre han cumplido los
plazos de suministro. Como consecuencia, la
entrega de los primeros 35 relojes HM1 no pudo
llevarse a cabo hasta mayo del 2007, casi con dos
años de demora respecto al plazo anunciado.
Desde entonces, no obstante, MB&F ha podido
consolidar su red de distribución. Las primeras
unidades del HM2 se entregaron en enero de
2008 y se mantendrá en producción hasta el
2010 con un ritmo de 100 unidades anuales. En
cuanto al HM3, se presentará públicamente en
marzo de 2009. En resumen, la aventura de
MB&F crece con el tiempo, literal y figurativamente.
Jean-François Ruchonnet es otro relojero correcaminos,
quien también se interesa mucho por
el potencial de las esferas digitales mecánicas y,
por lo que manifiesta, el interés viene de antiguo.
Se trata de una persona de gran talento a quien le
gusta meterse en todas las salsas, desde sus inicios
en la división técnica del departamento de
investigación y desarrollo de Chopard, que dejó
en 1999. A continuación creó las más espléndidas
animaciones de relojería en tres dimensiones,
una primicia en aquellos tiempos. Después pasó a
inventar, en colaboración con otros, el V4 para
TAG Heuer, un reloj comandado por correas que
los ingenieros de la firma no han conseguido
acabar de dominar (no oso preguntarme si el V4
es realmente viable) y también participó en el
proyecto del doble tourbillon giratorio para
Breguet.
Cabestan Platine
Jean-François Ruchonnet, Andréas Stricker
Ahora, Ruchonnet presenta su propio reloj
mediante su minifábrica llamada CréaLuxe, fundada
conjuntamente con Andreas Stricker. El
primer modelo salido de esta colaboración tan
reciente es, por fin el Cabestan. Digo “por fin”
porque parece que todo lo que toca Ruchonnet
se convierte en un berenjenal y el Cabestan, que
ideó hace unos años, en 2003, no parece una
excepción. Ya desde el principio la pieza presentó
problemas. Se la confió a Vianney Halter
para, tras un sinfín de episodios que no intentaré
ni siquiera elucidar, volver a las manos de
Ruchonnet. La pieza vio finalmente la luz gracias
a los denodados esfuerzos de un capacitado
relojero de nombre Eric Coudray.
Este Coudray fue, ni más ni menos, uno de los
inventores del Gyrotourbillon de Jaeger-
LeCoultre. A principios de 2008 decidió dejar
esta importante firma de Le Sentier y sus más de
1000 empleados para poder cruzar el Valle de
Joux hasta el lado opuesto, donde se unió a un
grupo de relojeros para dar vida a CréaLuxe.
Al poco tiempo, el joven inventor retomó los
planos del Cabestan y recomenzó de cero el
desarrollo de este auténtico “laberinto de
ideas”, con el objetivo de racionalizar y simplificar
el funcionamiento de la pieza y mejorar su
fiabilidad. Trabajando a la antigua pero con
instrumental moderno, Eric Coudray, quien
admite su responsabilidad en el proyecto, y sus
siete compañeros, destriparon el movimiento y
rediseñaron sus componentes. Trabajaron especialmente
los muchos puntos de rozamiento
que absorbían demasiada energía, especialmente
la cadena y los rodillos (23 cm de cadena
compuesta de 450 eslabones de acero inoxidable
remachados a mano). En pocos meses consiguieron
mejorar la fiabilidad, la precisión y,
sobre todo, la viabilidad del proyecto.
Escultura tridimensional
El Cabestan es la pieza intermedia de una
trilogía perfeccionista, donde el V4 es la tierra, el
Cabestan es el agua y la futura creación de la
firma será el viento. El Cabestan Winch
Tourbillon Vertical sugiere temas marineros: la
cadena que asemeja la cadena del ancla de un
barco y el pequeño torniquete que sirve para dar
cuerda al invento.
Llevando al extremo el concepto de tridimensionalidad,
el Cabestan muestra, a un lado, la
hora, los minutos y los segundos mediante tres
tambores independientes movidos por un tourbillon
vertical hecho de acero templado y protegido
por un cristal de Pyrex por los tres lados. Al
otro lado, y bajo un cristal similar, está el mecanismo
de cadena y el tambor indicador de la
reserva de marcha (de 72 h). Los cuatro tambores
son de aluminio grabado y van montados
sobre cojinetes. Ha desaparecido cualquier rastro
de la esfera, sustituida por un tipo de
máquina retro-futurista en la que sus diferentes
dispositivos conforman su particular imagen.
Tras la prueba de fuego que representó fabricar
seis Cabestan por encargo de Romain Jérôme
(lo cual fue positivo aún a costa de crear una
cierta confusión, según admite Ruchonnet), se
dio paso a la producción de una serie de 135
Cabestan, de los cuales los cinco primeros ya
están prácticamente acabados. El equipo espera
alcanzar la velocidad de crucero en breve,
situándola entre siete y diez unidades viendo la
luz cada mes. La firma tiene pedidos para 44
unidades (nov. 08) lo que no deja de ser alentador
dado que cada Cabestan precisa de 1000
horas de trabajo para poder completarse.
Con unos precios que oscilan entre los 220.000
y los 270.000 Euros en función de los materiales
empleados, ¿no le preocupa a Ruchonnet la
actual recesión económica? “estamos tan alejados
de la norma que, francamente, no creo que
afloje la demanda de nuestros relojes ya que los
coleccionistas siempre buscan lo excepcional.”
Otra pregunta me ronda por la cabeza y se la
hago a Ruchonnet: El Cabestan 2, actualmente
en fase de estudio, ¿será un reloj simplificado y,
por tanto, menos caro? O, al contrario, ¿será
más audaz y sorprendente y, consecuentemente,
más carísimo? De momento, no pueden
darnos respuesta ya que la planificación del
proyecto todavía no ha concluido. En espera de
acontecimientos, nos queda el proyecto
“viento” de la trilogía, del cual ya hemos
hablado, pero que por razones empresariales,
me veo en la obligación de no decir ni pío.
Una nueva moda:
el display digital
Entre las nuevas tendencias en esferas,
hemos visto la reciente aparición de un renovado
interés por los relojes con display digital
mecánico. Nos vienen a la cabeza el
Meccanico DG de de Grisogono y el Opus 8
de Harry Winston, debido a la mano de
Frédéric Garinaud.
Estos extraordinarios objetos no son más que
prototipos, piezas de estudio creadas en los
talleres de ambas marcas, el principal negocio
de las cuales está fuera de esta órbita. Eso
explica el porqué de los larguísimos plazos
que transcurren desde el anuncio de su
creación hasta su industrialización y comercialización
final.
De todas formas, veamos otro ejemplo, un
poco diferente. Se trata de la joven marca
MCT (Manufacture Contemporaine du
Temps), quien presentó propuesta para el
complejo y selectivo nicho de los relojes con
display mecánico. En el caso de MCT, extraordinariamente,
la comercialización del producto
se produjo inmediatamente después de
su presentación.
Prismas giratorios
Denis Giguet, ingeniero, fundó MCT en el
2007, a los 40 años, tras pasar por Gay
Frères, Rolex y Harry Winston, donde estuvo a
cargo del desarrollo y producción de los relojes
de la firma, los Opus incluidos. El objetivo
manifiesto de MCT es el de “mirar el tiempo
con otros ojos”, y lo pone en práctica con
propuestas originales sobre como leer la
hora, tal y como se ha demostrado ya desde
su primera realización: el Sequential One. La
novedad y originalidad de este reloj está básicamente
en su display digital mecánico. Las
horas aparecen grabadas en cuatro secciones
relativamente grandes, cada una de las cuales
compuesta de cinco líneas que en realidad
son prismas rotativos. Estos, llamémosles
indicadores, están a las 12, a las 3, a las 6 y a
las 9 y su lectura alternativa se hace gracias a
un minutero circular al que le falta un sector
de 90º. De este modo, deja visible la hora
actual y oculta la visión de las otras tres secciones,
cuyos prismas, durante la ocultación,
proceden a girar lentamente hasta una nueva
posición. En la hora en punto, el disco gira _
de vuelta en sentido antihorario, revelando la
hora recién comenzada y ocultando los otros
tres indicadores.
Denis Giguet, MCT
La combinación de elementos giratorios a distintas
velocidades – prismas y disco minutero
– requiere de 471 piezas y de un sistema de
almacenaje de energía específico para cada
dispositivo. El conjunto obtiene potencia de
un sistema de cuerda accionado manualmente
y diseñado exclusivamente para este
modelo por un nutrido grupo de 20 expertos.
Hay que mencionar el más que excelente
acabado del reloj, el diseño de Eric Giroud
(quien también diseña para MB&F) es muy
elegante, clásico, sensual, táctil y ofrece una
buena perspectiva de la mecánica. El único
pero que le hemos encontrado reside en la
posición móvil del minutero que impide una
lectura intuitiva de los minutos. En resumen,
un trabajo excelente.
El futuro de la relojería
Con su invención, MCT se ha convertido en
un protagonista de la generación de nuevos
relojeros, pero el verdadero objetivo de Denis
Giguet es el de iniciar un rápido proceso de
verticalización y, con el tiempo, reunir en unas
únicas dependencias la totalidad de las funcionalidades
fabriles, como diseño, construcción,
fabricación de componentes, montaje y
control de calidad, como si de una minifábrica
se tratara.
Las turbulencias financieras de nuestros días
van a complicar, seguramente, la ruta de estas
empresas relojeras, empresas que persiguen,
por encima de todo, capitalizar el enorme
potencial de los displays mecánicos. Si consiguen
ser flexibles y pueden continuar en su
investigación, estos recién llegados pueden
hallarse en posiciones aventajadas de cara a
las propuestas más entusiasmantes en el
futuro de la relojería.
URWERK, el precursor,
el rey de los satélites
En el planeta de las esferas de reloj digitales
mecánicas, el rey debería ser Urwerk con el
relojero Félix Baumgartner y el diseñador
Martin Frei a la cabeza.
Contrariamente a la mayoría de los jóvenes
talentos relojeros de su época, Baumgartner
decidió no dedicarse a trabajar en el mundo
de las complicaciones tradicionales y dedicarse
a investigar nuevas formas de mostrar
las indicaciones temporales.
¿Su objetivo? “Convertir la indicación de la
hora en un arte”, como le gusta decir. En el
curso de sus investigaciones, Baumgartner
desarrolló un sistema de satélites que pueden
sufrir diferentes modificaciones, dependiendo
del modelo. El UR-103 Hexagone, presentado
en septiembre de 2008, es el más reciente
ejemplo de su labor. Disponible en una serie
limitada denominada “Black”, está moldeado
con platino negro, lo que enfatiza el revolucionario
diseño de la máquina, cuyos
satélites parecen esculpidos directamente del
material de la caja.
UR-103 Hexagone, UR-202
La investigación de Urwerk en el campo de
los satélites condujo a la empresa a proponer
una serie de modelos diseñados según este
revolucionario principio. Nos viene a la mente
el extraordinario modelo UR-202, de 2007,
que exprime el concepto de los satélites hasta
el límite. En el centro del reloj gira un carrusel
en acabado negro satinado y montado de
diamantes. Es el centro neurálgico del reloj ya
que comanda la rotación de los tres satélites
horarios, emplazados al final de sendos brazos,
y de las agujas telescópicas. Dentro de
los brazos se encuentran los transportadores
que se encargan de extender o retraer las
agujas. Cuando uno de los bloques se asoma
al inicio de la escala del minutero, la aguja se
extiende durante todo el recorrido, para
retraerse de nuevo al concluir su paso por la
escala. , siendo substituido por el siguiente
bloque horario.
El principio de los bloques, pero sin las
manecillas retráctiles, ya fue desarrollado por
Félix Baumgartner en el 2005 para el Opus 5
que diseñó para la colección Rare Pieces de
Harry Winston. Sin duda se trata de uno de
los más brillantes relojes que jamás se han
creado. En él, una gran manecilla recorre un
sector de circunferencia aparentemente
arrastrada por un cubo en cuya cara visible un
dígito indica la hora. Cuando alcanza el minuto
60, la manecilla se suelta del cubo,
retorna al cero y se engancha al siguiente
cubo que indica la hora recién inaugurada.
Mientras tanto, el cubo liberado sigue
girando hasta que, en un punto, rota sobre su
eje para mostrar un nuevo dígito horario.
Los tres cubos (los satélites) llevan cuatro
dígitos inscritos en sus caras y, por tanto,
pueden indicar solo doce horas. Un indicador
adicional de día/noche complementa la información
para el usuario. Otro indicador muestra
la reserva de energía, de una capacidad
máxima de 120 horas. Recientemente, en una
subasta en Antiquorum de Ginebra, un Opus
5 de platino se vendió por la estratosférica
cantidad de 130.000 Euros. ¡Sencillamente
alucinante!
OPUS 8 de Harry Winston La esfera o display asemeja un televisor donde la mecánica expresa la hora en segmentos digitales
de apariencia mágica. Al solicitarlo, la hora aparece formando un relieve sobre la pantalla que parecía completamente plana. Los minutos pueden leerse en un indicador deslizante situado
a la derecha de la pantalla, donde la aguja se desplaza a intervalos de 5 minutos.
MECCANICO DG por De Grisogono Un reloj de 651 piezas equipado de un calibre de cuerda que alimenta dos husos horarios, uno convencional analógico y el segundo, un display digital mecánico de segmentos móviles.RELOJ AUTOMÁTICO MISTERIOSO por Angelo Lo Giudice Movimiento automático Soprod Calibre A10, montado del revés con la rotación de las manecillas invertida, creando el efecto
de leer un reloj de arena.
SHABAKA, por Jean Dunand Calendario perpetuo, repetidor de minutos con sonería Catedral. Muestra la fecha, el día de la semana, el mes, la fase lunar e indica los años bisiestos, todo mediante cilindros giratorios. El repetidor de minutos percute en gongs que dan dos vueltas al movimiento para ofrecer un sonido más profundo y penetrante.
ROLLER, GUARDIAN, TIME (RGT) por Ladoire Movimiento automático Calvet/01/RGT con indicación de horas, minutos,
segundos mediante discos montados sobre cojinetes cerámicos.