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l Altiplano Ultimate Concept Tourbillon tiene apenas 2 mm de grosor. Ni un micrón más. Su diámetro es de 41,5 mm. Ni un milímetro más. Y, sin embargo, es capaz de suministrar el 25% adicional de energía necesaria para accionar el tourbillon volante.
Contrariamente a lo que parece, Piaget tuvo que rediseñar el 90% de los componentes del Altiplano Ultimate Concept original (e incluso desarrollar nueva maquinaria) para crear un reloj tan delgado como su innovador predecesor, con un tourbillon volante añadido. En el interior del Altiplano Ultimate Concept Tourbillon todo es nuevo: sus piezas han sido reinventadas y rediseñadas, aprovechando años de experiencia. “Hicimos mucho más que simplemente añadir un tourbillon. Lo reinventamos todo”, explica Benjamin Comar, CEO de Piaget.
Gracias a un principio probado desde la invención del calibre 900P, no hay distinción entre movimiento y caja. Trabajando con la misma altura de caja y componentes igualmente delgados, el desafío fue descubrir cómo insertar un tourbillon cuando el espacio dentro del reloj ya estaba lleno.
Piaget necesitaba reimaginar por completo el tourbillon. Pronto se puso en marcha una nueva idea. El tourbillon se mantendría en su lugar por su perímetro. Su borde exterior está asegurado por un rodamiento de bolas de cerámica, que impulsa la rotación de un minuto. Está fabricado principalmente de titanio, con la adición de acero cuando sea necesario. A continuación, llegó el momento de suministrarle energía.
El Altiplano Ultimate Concept Tourbillon es capaz de proporcionar una reserva de marcha de unas 40 horas. Este extraordinario resultado surge de dos soluciones diferentes. La primera fue la decisión de utilizar un muelle real hecho a medida, reelaborado en función de su factor de mayor fuerza. El grosor de la hoja se aumentó ligeramente para proporcionar la energía adicional necesaria. La segunda solución fue el uso casi sistemático de rodamientos de bolas en lugar de pivotes. Al facilitar la rotación de los elementos móviles, Piaget disminuyó la fricción, lo que permitió a los relojeros lograr un resultado aún más fino: ¡una verdadera obra maestra!


